18 ago 2026

El Papa pide un México sin emigrantes y sin violencia

REUTERS

Multitudinaria.  Unas 300.000 personas participaron en la misa del Papa en Ecatepec.

Multitudinaria. Unas 300.000 personas participaron en la misa del Papa en Ecatepec.

ECATEPEC-MÉXICO

El papa Francisco pidió ayer a los mexicanos que luchen por convertir a su país en un lugar de oportunidades para que la pobreza y la desesperación no los obliguen a emigrar, no los empujen a ser explotados ni a caer en manos de criminales.

Durante su segunda jornada en México, el Sumo Pontífice aterrizó en un helicóptero en Ecatepec, un municipio ubicado en la periferia de la capital azotado por la delincuencia, el crimen organizado y la pobreza, donde encabezó una misa masiva. “Quiero invitarlos hoy a estar en primera línea, a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad”, dijo el Papa en el Ángelus, ante cientos de miles de fieles y visitantes. “Donde no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos”, agregó el Pontífice, de 79 años.

RIESGO DE IR A EEUU. En el inmenso municipio de Ecatepec, repleto de humildes casas de cemento gris que se trepan a los cerros, viven muchos migrantes de otros estados mexicanos que huyen de la violencia del crimen organizado o buscan mejores oportunidades de trabajo más cerca de la capital. Pero el magro crecimiento económico del país en la última década y las oportunidades que se abren para muchos del otro lado de la frontera, llevan a miles de mexicanos a intentar ingresar en EEUU, legal o ilegalmente, en un riesgoso viaje que les puede costar la vida. Francisco llamó a no bajar los brazos para que México se convierta en ”una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.

MENSAJE DE PAZ. Francisco, conocido por su cercanía a los pobres, llamó durante la misa en uno de los países más desiguales del mundo a “abrir los ojos frente a tantas injusticias” y a desenmascarar durante la época de Cuaresma tres grandes tentaciones: la riqueza, la vanidad y el orgullo. “La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan solo para mí o ‘para los míos’, es tener el ‘pan’ a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida”, dijo. “Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta es el pan que se le da de comer a los propios hijos”, agregó. México es cuna de uno de los hombres más ricos del mundo, el empresario Carlos Slim, y de una clase política poderosa manchada por actos de corrupción, pero casi la mitad de sus habitantes vive hundida en la pobreza.