A la ceremonia asistirá el papa emérito Benedicto XVI, quien durante su pontificado destacó “cómo con el pasar del tiempo, se aprecia cada vez más la grandeza que demostró Pablo VI”. Francisco, durante uno de sus discursos, elogió cómo el papa Giovanni Battista Montini “vivió todo el sufrimiento de la Iglesia después del Vaticano II: las luces, las esperanzas, las tensiones”. Y es que el gran desafío del que fuera arzobispo de Milán fue el de llevar acabo el proyecto de Juan XXIII del Concilio Vaticano II, una tarea muy difícil que corrió el riesgo de fracasar en varias ocasiones por las grandes novedades que contenía para la Iglesia.
El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, subrayaba cómo Pablo VI guio el Concilio Vaticano II y se preocupó de orientar a la Iglesia hacia los nuevos tiempos que se vivían. Su pontificado se caracterizó por los cambios, pero también por fomentar el diálogo, y el 15 de setiembre de 1965 instituyó, el Motu proprio, llamado Apostolica sollicitudo, el Sínodo de obispos para ayudar al pontífice a realizar su tarea de gobierno en la Iglesia universal. efe