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MONTERREY - MÉXICO
Las esperanzas de que el partido gobernante restablezca el orden parecen alejarse en la medida en que la violencia de los carteles de las drogas escaló en días recientes con un ataque a un casino en el que murieron decenas de civiles.
Al menos 52 personas fallecieron la semana pasada cuando presuntos miembros del sanguinario cartel de los Zetas rociaron gasolina y prendieron fuego a un casino en la próspera ciudad norteña de Monterrey, la más rica del país.
Monterrey es uno de los bastiones del Partido Acción Nacional (PAN), al que pertenece el presidente Felipe Calderón, quien a poco de asumir en el 2006, lanzó una campaña frontal contra los carteles. Desde entonces, se han registrado más de 42.000 muertes a causa de la violencia ligada al narcotráfico.
En el funeral de una de las víctimas, el empresario retirado Carlos García batalló para explicar cómo Monterrey, una ciudad que alguna vez fue modelo de desarrollo urbano en América Latina, se volvió tan violenta. “Nunca he visto algo así. Y está empeorando. Este gobierno no hace nada. Yo fui siempre panista, pero necesitamos un cambio”, dijo el octagenario. En los dos últimos años los asesinatos aumentaron en Monterrey, sede de grandes compañías como la cementera Cemex y el conglomerado Alfa .