El mundo al revés. Somos los autores. Cada ser humano tiene su parcela de responsabilidad. Hemos construido un planeta que gira al servicio del poder, de los poderosos. El pobre se queda sin camino y sin horizonte. No hay servidores de la pobreza. Ciertamente, nos hallamos en un periodo caracterizado por la siembra permanente de la mentira. Unos lo tienen todo: riquezas y posibilidades de seguir enriqueciéndose. Otros no tienen nada.
Nos movemos bajo el signo del desorden, del desequilibrio, del desconcierto. Además, leemos mal los acontecimientos con lo cual resulta imposible enmendar el caos. También lo corrupto domina este mundo de cosas que ciegan al ser humano. A diario, asimismo, se producen ejecuciones masivas por parte de fuertes grupos armados que actúan en persistente impunidad. El absurdo nos domina. Por ejemplo, hay personas que no conocen la paz bajo una atmósfera que presume de armonía. Mucha gente vive en una tragedia permanente consentida por poderes que se dicen de derecho y nada más lejano.
Entramos en regresión cuando nada se subordina al ser humano. Este desgobierno del mundo actual hace poco o nada por volver a un orden humanizador, basado en la verdad y en la justicia social. Son muchas las interioridades que se deben cambiar, con una renovación de líderes ejemplarizantes, puesto que solo desde el ejemplo se pueden mover almas en este sentido, y llevar a cabo profundas reformas encaminadas a dar valor a cualquier vida, provenga de donde provenga y habite donde habite.
Víctor Corcoba Herrero