LOS ÁNGELES - EEUU
Seis meses después de la trágica muerte de Philip Seymour Hoffman, Hollywood llora la muerte de uno de sus actores más queridos, el popular y oscarizado Robin Williams, fallecido el lunes último a los 63 años, en un aparente suicidio.
Varias flores y tributos fueron puestos ayer en la estrella del actor estadounidense en el Paseo de la Fama de Hollywood, en California (EEUU).
Williams, ganador de un Óscar en 1998, se convirtió a lo largo de sus casi 40 años de carrera en uno de los actores más polifacéticos, con un don para hacer reír al público. En ese tiempo también luchó para superar sus adicciones al alcohol y las drogas.
INVESTIGACIÓN. El actor fue encontrado en el dormitorio de su casa en California “con un cinturón alrededor del cuello”, ligeramente suspendido, y cortes en las muñecas, según la investigación preliminar –la cual que no confirma ni niega la tesis del suicidio– de las autoridades del condado de Marin, cerca de San Francisco (oeste de California, EEUU).
“Estaba sentado, inerte, con un cinturón alrededor del cuello y el otro extremo de la correa acuñada entre la puerta del armario y el marco de la puerta”, dijo en rueda de prensa el teniente Keith Boyd, de la ciudad de Marin.
Agregó que el comediante estaba ligeramente suspendido del suelo y que falleció de “asfixia por ahorcamiento”. Boyd descartó confirmar o negar si el actor -que sufría una severa depresión- se suicidó y señaló: “No divulgamos esa información porque hay una investigación en curso”, aunque no hubo aparentes “señales de forcejeo” en el lugar.
Sin embargo, la hipótesis de un posible suicidio se refuerza. Según el portal TMZ, conocido por tener acceso directo a la intimidad de las celebridades de Hollywood, afirma que el actor se quitó la vida ahorcándose en su casa y sin dejar una nota de suicidio.
VECINOS. En el barrio de Williams, al norte de California, lejos de los focos y el glamour de Hollywood, una comunidad entristecida y conmovida recuerda a un hombre sencillo al que le gustaba subir en la bicicleta y que saludaba y se paraba a conversar con los vecinos. “Todo el mundo lo quería, pero nadie le importunaba. Vivía de forma anónima y guardaba su intimidad”, dijo Johanna Denning, vecina que veía a menudo al actor sobre su bicicleta entre las casas de una planta que dan a la bahía de San Francisco.
En los últimos meses, terminó los rodajes de Merry Friggin’ Christmas y Noche en el Museo 3: El secreto de la tumba, que se estrenarán este año, y Absolutamente nada (Absolutely Anything) que llegará al cine en 2015.