Dentro de Asunción, el Mercado 4 representa una realidad social de múltiples aristas. Por un lado, es un centro de abastecimiento donde una gran cantidad de personas se gana el pan de cada día con su sacrificada y honesta labor.
Por otro, debido a la sobrecarga eléctrica y el cableado obsoleto, la negligencia de la Comuna que no establece exigencias ineludibles, las construcciones precarias y la ocupación de espacios públicos que obstruyen la llegada de socorro con la rapidez necesaria en casos de emergencia, el lugar constituye un peligro mortal dentro de la ciudad.
La Municipalidad es la responsable del caos existente en el lugar de compras, que a pesar de haber ido perdiendo importancia sigue teniendo su peso específico en el movimiento comercial capitalino. Los números cantan: hay 2.800 puestos fijos, 460 comercios grandes y 15 galerías. A todo ello hay que agregar alrededor de 500 vendedores ambulantes de artículos diversos. Se estima que alrededor de 12 mil personas acuden diariamente a ese mercado.
Sin voluntad política para establecer reglas de juego precisas, exigiendo su cumplimiento a rajatabla, pensando que el bien comunitario tiene que estar por encima del de los particulares, las diversas administraciones comunales dejaron crecer un monstruo al que hoy cuesta enfrentar, y más todavía derrotar.
La Municipalidad cobra un canon diario a los que están apostados en las veredas y buena parte de las arterias de circulación interiores. Las casas de comercio también abonan sus tributos.
No se puede hablar, por lo tanto, de la falta de fondos para encarar soluciones globales. Es más: la Comuna comete una omisión grave al no revertir lo recaudado en beneficio de la gente que está expuesta a sufrir daños irreparables. Después de cada incendio, hay gente sin seguro que pierde todo su capital y se queda en la calle.
Las propuestas de soluciones de los tres últimos años han caído en saco roto. Después de cada catástrofe, se renueva la idea de buscar alguna salida a la situación. Cuando las aguas se aquietan, todo vuelve a lo de antes. Ahora, tras el incendio del sábado 11 de agosto, se está repitiendo la historia.
La administración de Evanhy de Gallegos debe liderar un proceso de cambio gradual y eficaz en el Mercado 4. Su meta tiene que ser brindar seguridad a quienes trabajan en el área y a quienes se proveen allí de lo necesario.
Para alcanzar sus objetivos, tendrá que manejar con mucha cautela el componente social de esta realidad, garantizando a todos la estabilidad de sus fuentes de ingresos. Solo de esa manera se podrán llevar adelante los proyectos sustentables de mejoramiento.