La normativa abrogada, de 2002, incluía en las “áreas de protección permanente” los manglares, donde crece una vegetación marítima típica de los trópicos, y la restinga, como se denomina en Brasil a las zonas de plantas herbáceas de suelos arenosos.
La decisión se adoptó en una reunión del Consejo Nacional del Medioambiente (Conama), un organismo que reúne representantes del Gobierno, de oenegés y de entidades patronales de varios sectores, bajo la presidencia del ministro de Medioambiente, Ricardo Salles.
En mayo de 2019, menos de cinco meses después de la llegada de Bolsonaro al poder, un decreto modificó la composición de ese organismo, reduciendo el número de sus miembros de 96 a 23 y dando mayor peso a los representantes del Gobierno en el voto de resoluciones.
“Cuando Salles modificó las reglas de funcionamiento del Conama, restringiendo la participación de la sociedad civil (...) sabía que de ese modo podría acelerar la aprobación de medidas contrarias al interés público”, afirmó la organización ecologista Greenpeace en un comunicado. AFP