14 jul 2026

El mal se llama Peter Pan para John Verdon, porque “nunca crece, nunca muere”

Nueva York, 25 nov (EFE).- En el cuarto asalto de la serie literaria del obsesivo policía David Gurney, ahora retirado, el escritor de novela negra John Verdon ha creado en Peter Pan una inquietante encarnación del mal, un mal que “no es lo que tú esperas que sea. Quizá parece un hombre, una mujer, un niño o un adulto. Nunca crece y nunca muere”.

En el cuarto asalto de la serie literaria del obsesivo policía David Gurney, ahora retirado, el escritor de novela negra John Verdon ha creado en Peter Pan una inquietante encarnación del mal, un mal que "no es lo que tú esperas que sea. EFE/Solo uso edit

En el cuarto asalto de la serie literaria del obsesivo policía David Gurney, ahora retirado, el escritor de novela negra John Verdon ha creado en Peter Pan una inquietante encarnación del mal, un mal que “no es lo que tú esperas que sea. EFE/Solo uso edit

“No confíes en Peter Pan” (Roca Editorial) es el sugerente título de la nueva entrega de la serie de David Gurney, la criatura literaria de este escritor de vocación tardía que, tras años en la publicidad, inició con éxito una saga con “Sé lo que estás pensando”.

Ya retirado en una tranquila campiña al norte de Nueva York, Gurney volverá a la acción para subsanar la injusticia con el compañero que dio la cara por él, Jack Hardwick, en el caso de el Buen Pastor (en el libro “Deja en paz al diablo”), y la curiosidad que le crea un rocambolesco caso alrededor de un empresario y político corrupto, asesinado en el funeral de su madre y con su mujer encarcelada por el crimen.

La pieza clave para desmantelar esa sentencia será Petros Panikos, apodado Peter Pan, un francotirador con ecos de Lee Harvey Oswald, y, al margen de su relación con el caso, su capacidad destructiva se irá desglosando a lo largo del libro.

“Me gustaba la idea de contraponer la imagen de ese niño saltarín y volador con la encarnación del mal”, asevera en una entrevista con Efe Vernon, con motivo de la reciente publicación de la edición en español de la novela.

El autor asegura que no fue hasta la mitad de libro cuando empezó a ver la conexión entre su personaje de ficción y el asesino de John Fitzgerald Kennedy.

Y es que Verdon presume de ir “un paso por detrás de sus personajes” y sorprenderse con su propia evolución. Conforme avanza la investigación, acompaña a Gurney por conflictos morales importantes, como la culpa, el doble filo de su vocación policial o el eterno dilema que separa el sistema de justicia de lo verdaderamente justo.

“El sistema de justicia tiene una definición para culpa, pero la culpa también es un fenómeno psicológico. No tiene nada que ver con violar leyes, sino violar tus propios valores. Si algo trasgrede mis propios valores, creo dos personas en dentro de una misma piel. Dos personas que no se gustan una a la otra”, asegura.

“No te fíes de Peter Pan” muestra a un Gurney crítico con un sistema judicial “que está basado en procesos y en tecnicismos” más que en una búsqueda del factor humano de cada caso. Y el propio expolicía se descubre a sí mismo sobreinterpretando la realidad y descuidando la importancia del azar o incluso el poder del karma.

“En todos estos libros la mayoría de las historias versan sobre descubrir puntos y el proceso de conectar esos puntos hacen un patrón que tenga sentido para nosotros. Pero eso es un error, pues en general, los puntos se conectan como las emociones, de una manera imprevisible”, explica Verdon, quien rehúsa clasificarse en una corriente de literatura negra, bien sea el “boom” de Stieg Larsson o la escuela clásica de Patricia Highsmith.

“Me temo que vivo más aislado que todo eso. Simplemente quiero hacer historias interesantes que no agredan a nadie. Es mi respuesta a una televisión o a unos medios que han descubierto que lo que engancha al público es el conflicto, la discusión. Hubo una época en la que las noticias eran serias y luego estaba el entretenimiento. Ahora la ficción es más seria que los informativos”, reflexiona.

Gurney, en cambio, sí va oscureciendo su carácter. Sus obsesiones se acentúan y su adicción al trabajo supera su condición oficial de policía retirado, incapaz de olvidarse de ese olfato para encontrar al criminal y prestar atención a los afectos que le rodean, especialmente el de su mujer, Madeleine. ¿Es Gurney un alter ego de Verdon?

“Si estás asumiendo que Gurney tiene algo de mí y Madeleine algo de mi mujer, estás en lo cierto. Yo no soy tan valiente como él, pero si preguntas a mi mujer te dirá que escribo demasiado”, reconoce el escritor, que no piensa interrumpir las aventuras de su héroe y ya está preparando el quinto volumen. “No me he puesto ningún tope respecto a Gurney y, desde luego, no pienso volver al mundo de la publicidad”, concluye.

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