20 may. 2026

El llamado del Señor

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo (4,18-22).

Mientras caminaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos, Simón, el llamado Pedro, y Andrés, su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo: “Seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos, al instante dejaron las redes y le siguieron.

Andrés, como los demás apóstoles, respondió al instante, con prontitud. Mucho dejaron Pedro y Andrés. El Señor necesita corazones limpios y desprendidos. Y cada cristiano que sigue a Cristo ha de vivir, según su peculiar vocación, este espíritu de entrega. No puede haber algo en nuestra vida que no sea de Dios. ¿Qué nos vamos a reservar cuando el Maestro esté tan cerca, cuando le veamos y le tratemos todos los días?.

Nunca se olvida el encuentro decisivo con Jesús. Aceptar la llamada del Señor, ser recibido en el círculo de sus más íntimos, es la mayor gracia que se puede recibir en este mundo. Representa ese día feliz, inolvidable, en el que somos invadidos por la clara invitación del Maestro, ese don inmerecido, tanto más valioso por cuanto viene de Dios, que da sentido a la vida e ilumina el futuro. Hay llamadas de Dios que son como una invitación dulce y silenciosa; otras, como la de San Pablo, fulminantes como un rayo que rasga la oscuridad, y también hay llamadas en las que el Maestro pone sencillamente la mano sobre el hombro, mientras dice: ¡Tú eres mío! ¡Sígueme!

Este desprendimiento nos permitirá acompañar a Jesús que continúa su camino con paso rápido, que no sería posible seguir con demasiados fardos. El paso de Dios puede ser ligero, y sería triste que nos quedásemos atrás por cosas que no valen la pena. Él, de una forma u otra, pasa siempre cerca de nosotros y nos llama. En cualquier caso, es necesario responder a esa llamada con la alegría estremecida que nos han dejado los evangelistas cuando recuerdan su llamada. Es el mismo Jesús el que pasa ahora, el que nos ha invitado a seguirle.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal)