Este gravamen, anexado a la modificación del Imagro, ha sido reivindicado por el presidente electo Horacio Cartes, quien ahora está a favor del impuesto a las ganancias en el sector productivo.
El economista Luis Rojas comentó que productos en estado natural como las frutas y verduras serán recargados con el impuesto al valor agregado, lo que implica un aumento de precio para el consumidor final, que actualmente no abona IVA en los productos en estado natural.
“Toda la población tendrá que pagar este impuesto. Vamos a pagar 5% sobre los tomates, cebollas, frutas, etcétera”, comentó Rojas. Enfatizó el impacto directo en los bolsillos de los consumidores.
Actualmente los productos en estado natural como frutas y verduras están exentos del impuesto al valor agregado, en tanto que la leche y la carne están gravados en 5%, que se mantendrían.
El economista Aníbal Insfrán coincidió en que el IVA siempre afecta al consumidor final; aunque dependiendo del producto y de su consumo podrá ser totalmente recargado en el precio final o absorbido parcialmente por el productor.
“Cualquier producto que se incorpore dentro del IVA va a tener que costar más caro”, dijo. Sin embargo, explicó que este aumento estará determinado por la demanda del producto. “Si tenés un producto que no pagaba IVA y posteriormente sí, cueste 10 o 15 se venderá la misma cantidad, por lo que recaerá enteramente sobre el consumidor final; pero por otra parte, tenés un producto que de incrementarse el precio viera reducido su consumo, el productor prefiere asumir parte del costo y no aumentar en la misma proporción, parte lo paga él y parte el consumidor”, sostuvo.
No obstante, refirió que la fluctuación de precios en frutas y verduras suele ser más vertiginoso y obedece principalmente a la estacionalidad, teniendo en cuenta épocas de abundancia (por cosecha) y de escasez.
Por otro lado, Rojas criticó la posibilidad de que se le devuelva el IVA a los productos en estado natural y en el caso del Iragro, apuntó que el control por parte de Hacienda se volvería mucho más complicado por la cantidad de contribuyentes (se estiman por lo menos más de 15.000), a diferencia del tributo a la exportación de granos, pues se habla de alrededor de una treintena de empresas del rubro que serán los principales contribuyentes.
EXPORTACIÓN. Rojas se mostró a favor del impuesto a la exportación de granos, alegando que este tendrá un efecto más rápido en las recaudaciones del fisco y demandará menor esfuerzo por parte de este a la hora de recaudar y controlar, ya que se limitaría a las agroexportadoras.