Por Wilson Ferreira
CIUDAD DEL ESTE
La Municipalidad de Ñacunday, localidad ubicada 75 kilómetros al sur de Ciudad del Este, Alto Paraná, solicitó autorización a la Secretaría del Ambiente (Seam) para la introducción de una serie de mejoras en el Parque Nacional que lleva el mismo nombre del distrito. La intención es facilitar el acceso a los turistas hasta el más bello y oculto salto de agua del departamento. “La semana pasada presentamos el pedido de licencia ambiental y esperamos una respuesta en el transcurso del mes de enero. El inicio de los trabajos depende de esa autorización”, explicó Pedro Duarte, intendente municipal de la sureña localidad.
La comunidad, organizada en comisiones vecinales, en conjunto con la Intendencia y la Junta Municipal iniciaron este año una cruzada para quitar del anonimato al Salto Ñacunday y ubicarlo en el mapa de lugares turísticos a visitar en Paraguay, y una de las principales barreras a superar es la falta de infraestructura para facilitar el acceso a los visitantes.
Ante esta situación, se elaboró un proyecto y se presentó a la Itaipú Binacional, y la inversión autorizada es de 300.000 dólares, recurso que estará disponible una vez que la Seam otorgue la licencia ambiental.
MEJORAR ACCESO. De acuerdo con el proyecto, se prevé enripiar desde el acceso al Parque hasta el Salto Ñacunday, que es un tramo de 3 kilómetros. Con ello se asegurarán el ingreso y la salida del lugar. Además se construirán un mirador y dos baños; se instalarán bancos y basureros, y se asegurará la extensión del servicio de energía, de manera a contar con un sistema de iluminación en horas de la noche.
También el proyecto contempla la alambrada de la divisoria entre el Parque y la comunidad del Puerto Itai Pyte. La intención es establecer los límites de la reserva y protegerla de los depredadores. “Son más de 2.000 hectáreas de bosque que se deben proteger. Nuestro objetivo es proteger su flora y su fauna, mantener sus reservorios genéticos autóctonos, como así también la conservación de las regiones biogeográficas y la belleza escénica del Salto Ñacunday; sin ello, esto pierde total valor”, aseguró el jefe comunal.
RICA BELLEZA NATURAL. El Salto Ñacunday, ubicado dentro del Parque Nacional del mismo nombre, tiene una caída de 40 metros de altura y 70 metros de ancho. Se encuentra a un kilómetro de la desembocadura en el río Paraná.
Bajo la cascada tiene una isla que se formó con viejas janga- das de rollos de árboles que ca- yeron al precipicio. Abajo hay un espacio entre la pared roco- sa y la cortina de agua, donde es posible ingresar, ver el salto desde adentro y cruzar a pie el Ñacunday de un lado al otro.
El Parque está cubierto de una densa vegetación, donde se pueden apreciar árboles de entre 15 y 35 metros, de especies como el yvyra pytã, yvyraro, peterevy, el tatajyva y el amba’y, entre otras. También posee un bosque ribereño con especies arbóreas de menor tamaño. Cuenta con diversidad de helechos de diferentes tamaños, que sirven de soporte para las orquídeas.
Desde donde se lo mire, el Parque y el Salto ofrecen una belleza increíble. A unos 500 metros antes de llegar a un improvisado mirador, se puede escuchar el sonido de la cascada, que prepara al visitante para ver un espectáculo único.
UN TURISMO PARA TODOS
La idea es desarrollar el turismo ecológico, captar la atención de los que aman la naturaleza a nivel nacional e internacional.
“La idea es que esto empiece a ser visitado por turistas paraguayos y extranjeros, y en la medida en que vaya creciendo, ir sumando más infraestructura. Acá hay trabajo para mucho tiempo; es por eso que le estamos involucrando a toda la comunidad en esta cruzada”, aseguró Pedro Duarte, intendente municipal de Ñacunday.
Insistió en que todas las mejoras proyectadas serán dentro del Parque Nacional, en el que se tendrán todos los cuidados necesarios para proteger la naturaleza. “El camino es fundamental, además de la seguridad”, manifestó Duarte.