La creación del guaraní permitió la eliminación del peso oro sellado y el peso fuerte. El cambio del orden monetario tuvo la intención de instituir la nueva unidad para reafirmar tanto la independencia como la soberanía monetaria del país.
El 5 de octubre de 1943, a través del Decreto Nº 655, se estableció el “Régimen Monetario de la República del Paraguay” instituyéndose el nombre de guaraní para la nueva unidad monetaria creada, cuyo símbolo es la G cruzada de derecha a izquierda por una barra.
La moneda acumula desde su creación una inflación (pérdida del poder adquisitivo) de más de 300.000%. Esto ha hecho que se vayan añadiendo ceros al guaraní original a lo largo de los años –junto con la incorporación de billetes de mayor denominación, como en su momento fue el G. 100.000, en el año 1998– para que en la actualidad sea la sexta moneda con más ceros en el mundo (detrás de países como Armenia, Bielorrusia, Camboya, Indonesia y Líbano) y la más antigua de Sudamérica.
Paraguay es el único país de América Latina que no ha encarado nunca un proceso de reconversión, entendiendo que en Colombia hubo una intención formal que finalmente no se concretó. Luego, se observan casos como los de Argentina o Brasil, que han incurrido en esta práctica reiteradas veces.
Los primeros billetes emitidos tenían medidas variables conforme a su denominación, impresos en papel de algodón 100% puro, no fluorescente bajo luz ultravioleta, además contaban como elemento de seguridad, la Impresión Intaglio, informó el portal estatal de información, IP Paraguay.
Las primeras monedas emitidas a partir de la implementación de la reforma monetaria, se realizaron en 1944 y eran aquellas que correspondían a las divisiones centesimales (céntimos). Las monedas actualmente en circulación, tienen medidas variables conforme a su denominación. La más pequeña de ellas, presenta un diámetro de 15 mm y corresponde a la moneda de 50, mientras que el diámetro máximo es de 25 milímetros y corresponde a la moneda de 1.000.
Paraguay es el único país de América Latina que no ha encarado nunca un proceso de reconversión, entendiendo que en Colombia hubo una intención formal que finalmente no se concretó. Luego, se observan casos como los de Argentina o Brasil, que han incurrido en esta práctica reiteradas veces.