26 ago 2026

El Gobierno sigue ignorando el reclamo sobre la falta de trabajo

Uno de los reclamos más sentidos y reiterados al gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos es la falta de trabajo. La encuesta publicada por nuestro diario revela que el 80 por ciento de la población ve ese aspecto como lo más negativo de su gestión. Es necesario, entonces, que –en su último año y medio de gestión– le preste mayor atención a este grave problema.

Si bien la propaganda oficial minimiza el desempleo, las evidencias son rotundas. Esa es la causa por la que numerosos paraguayos buscan alternativas laborales en el exterior y en muchas mesas de asentamientos urbanos y rurales el pan cada día llega más espaciado y más reducido.
Esa actitud de dar poca importancia al tema revela que este Gobierno le dedica poca atención al bienestar real de las personas. Se contenta con fogonazos mediáticos.
Dejar que cada cual se arregle como pueda y que dependa de su propia creatividad hallar una forma de supervivencia económica va en contra del principio de que el Estado tiene que crear las condiciones favorables y proporcionar los medios para que cada individuo encuentre su propia realización. Significa, en los hechos, que cada cual se las arregle para sobrevivir, aun cuando ello implique degradarse como humanos.
Para acceder a un trabajo hace falta capacitación. Considerando que muchos emigran del campo a la ciudad sin contar con el conocimiento ni la experiencia que les permitan insertarse en un medio nuevo que se mueve en base a otras exigencias, no se han implementado programas eficaces para enfrentar el caso de los que engrosan el cinturón de pobreza de los centros urbanos.
Por otro lado, si bien se han hecho esfuerzos diversificando las opciones de la enseñanza media, ampliando la gratuidad de la primaria hasta el noveno grado y dándole una mayor equidad al ingreso a las instituciones de enseñanza, lo realizado es insuficiente. Sigue egresando gran cantidad de analfabetos funcionales para desenvolverse en la vida satisfactoriamente. Los jóvenes son los más golpeados por la insuficiente preparación y de oportunidades laborales.
Las respuestas que dan el Servicio Nacional de Empleo y el Servicio Nacional de Promoción Profesional son pobres en cantidad y en calidad. El primero no permite un significativo acceso al trabajo remunerado y el segundo tiene limitaciones en el producto que lanza a la calle.
La atmósfera de insatisfacción espiritual ocasionada por la falta de un trabajo digno trae serias consecuencias. Una de ellas es el aumento del índice de inseguridad, observado también por el 63 por ciento de los consultados.
Ante esta realidad, el presidente Nicanor Duarte Frutos debe rever su postura de insensibilidad. Todavía tiene tiempo para empezar una tarea que la mayoría le señala como una deuda pendiente.