Por Ariel Ramírez
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Ahora sí es más paraguayo que nunca. Jonathan Santana (25) ingresó en el complemento del segundo tiempo, ante Bolivia, y jugó 19 minutos, causando buena impresión en su primera presentación con la casaca albirroja. Antes de la partida a la sede de la Copa América, analizó su momento con ÚH.
–Ya estás en el plantel y ahora se viene el desafío de justificar tu presencia, Jonathan...
–Uno trabaja para estar. Gracias a Dios se dio la posibilidad de integrar este plantel de la Copa América y, bueno, ahora me resta aportar lo que sé. Vine a sumar y acá estoy, esperando ya el certamen, esperando dar lo mejor de mí.
–¿Qué conocías de Paraguay, antes de esto?
–Sabía algo, que me contaban mi mamá y mi abuela, que vivían en San Ignacio, Misiones, hasta que luego se fueron todos a Buenos Aires. Idea tenía, pero no conocía nada hasta ahora.
–¿Nunca te interesó venir antes de ser llamado a la selección?
–Esta es la primera vez y no es que no pasa por un desinterés; siempre mi mamá me decía para venir a conocer, y como empecé a jugar al fútbol a temprana edad, no se daban los tiempos. Es lindo el conocer este país, me han recibido muy bien, y eso me motiva a mejorar.
–¿Y qué se siente estar en el seleccionado de Paraguay?
–Es una emoción grande vestir la casaca que representa a un país, al que voy empezando a querer.
–¿Cómo llegás para la Copa América?
–Llego bien. Venía de una recuperación de la rodilla y me siento muy bien; por suerte no he sentido nada en las prácticas.
–¿Te ves arrancando en el equipo titular?
–Uno siempre quiere jugar, y lo que hago día a día es trabajar para sumar al plantel; el resto vendrá por añadidura.
–Ahora que ya conocés al grupo... ¿hasta dónde llega Paraguay en la Copa América?
–Ojalá, Dios quiera que nos vaya todo bien y que lleguemos lo más lejos. Se debe seguir trabajando. El plantel es muy rico, muy bueno, y confianza es la que sobra...
Superó a la muerte y ahora es albirrojo
Jonathan tiene una gran cicatriz que le cruza toda la parte del cuello. La consulta lógica fue: ¿Qué te pasó allí? Y simplemente señaló que, hace cuatro años, superó a la muerte. Todo empieza una mañana, casi fatídica, del 3 de febrero de 2002, cuando dos desconocidos, en un intento de robo, le dispararon 3 balazos calibre 22 mientras él ponía en marcha su auto. Las balas se alojaron en el cuello y tuvo que superar varias intervenciones para salvar su vida.
con la ayuda DE dios. “Eso fue en un accidente, pero gracias a Dios salió todo con fortuna, porque, bueno, creo que Dios es grande y me ha cuidado”, señala. “Estuve un buen tiempo, una semana, internado de gravedad. Luego reaccioné bien; pasé por una operación en la tráquea y luego todo muy bien, gracias a Dios”, vuelve a resaltar.
Eso le sirvió para acercarse a Dios, e integra el grupo “Locos por Jesús”, un movimiento que nació a principios de los 90.