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El Ejecutivo desmiente una cacería de brujas

El Gobierno no pretende desestabilizar o impedir la tarea de las Fuerzas Armadas ante las últimas decisiones tomadas por su comandante en Jefe, el presidente Fernando Lugo.

Así lo aclaró el director de la Secretaría de Información y Comunicación Social, Augusto Dos Santos, ante las versiones de una supuesta cacería de brujas en la institución castrense, tal como señalan extraoficialmente algunos militares que están descontentos con los cambios que se produjeron en la Armada, Ejército y Fuerza Aérea la semana pasada.

Estos relevos se dieron un día después que el mandatario anunciara que "podrían haber ciertos pequeños bolsones del estamento militar que tenga relación (con un intento de golpe) y cierta debilidad que podría ser utilizada por la clase política".

El viernes el presidente de nuevo se refirió al tema de la conspiración y aseguró que existe un pequeño grupo de oficiales, que no son generales, que están siendo evaluados.

En ese sentido, Dos Santos no cree que se conforme alguna comisión o grupo especial de investigación dentro de las FFAA luego de lo denunciado por el ex obispo a través de la cadena de noticias CNN.

Indicó que el objetivo de este cambio de las movidas en la institución castrense es la unidad y aclaró que más bien habrá una observación de parte de las autoridades de manera a no alterar el proceso natural de las FFAA.

"No va a existir una caza de brujas. No hay ni habrá nada de eso. Lo que el presidente plantea es que las FFAA gestione con sus propios procedimientos de control", aclaró.

Es decir, que los propios comandantes sean los encargados de velar por la disciplina y fidelidad.

LA CÚPULA MILITAR ESTÁ MUY ATENTA

Los nuevos comandantes del Ejército, general Bartolomé Pineda; Armada, contralmirante Egberto Orué; y Fuerza Aérea, general Hugo Aranda, como también el jefe de las Fuerzas Militares, general Óscar Velázquez, se encuentran "con todas las luces prendidas" ante cualquier situación que se pueda presentar en estos momentos en donde las molestias en la institución castrense, en especial de los grupos que tenían mucha afinidad con los comandantes salientes, quienes aunque no tengan nada que ver con el plan de conspiración según aclaró Fernando Lugo, siguen molestos.

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