Sábado/7/MARZO/2009
Me caen simpáticos los humanistas. Quizás sea por el irreductible entusiasmo con que despliegan sus banderas naranjas pese a sus irrisorios resultados electorales. O quizás porque, aunque su organización sea algo misteriosa y esotérica, son políticamente inofensivos.
Nunca llegaron al 0,5% de los votos en ninguna elección, dato nimio que jamás los amedrentó. Quizás por eso eran los únicos capaces de hacer sin complejos una manifestación como la de ayer. Los viejos partidos tradicionales del Paraguay jamás se animarían a tanto. La formalidad bien comportada de los de Patria Querida también los descarta para este emprendimiento.
El Movimiento Humanista convocó a una concentración frente al Panteón de los Héroes. No fue para protestar contra el plan anticrisis de Lugo, ni contra la inamovilidad de los ministros de la Corte.
Ellos no están en el chiquitaje. Era un acto por la paz mundial y el desarme universal. Y lograron reunir una formidable multitud, hecho sin precedentes en la historia de ese bravo partido. Es que habían anunciado que varios de sus militantes desfilarían desnudos y con sus cuerpos pintados. Los humanistas se nos han desmadrado. Llamaron a su marcha “Tetas y culos por la paz”. Me encanta la sutileza que emplearon.
Es un lema que te interpela, que te deja pensando, ¿viste? Por supuesto que no faltaron voces mojigatas que se escandalizaron; que consideraron que esto era una afrenta a la memoria de los héroes nacionales; que era un atentado al pudor. Hasta consiguieron que un fiscal los ahuyentara por violar la ley del marchódromo.
A mí, sin embargo, me pareció una iniciativa divertida. Fue un toque colorido en el gris páramo de la política paraguaya. Sus desnudos artísticos me parecen mucho menos ofensivos que los ladrones de traje y corbata que pueblan nuestros espacios públicos.
Lo de ayer fue solo una suerte de avant première, un ensayo general sin vestuario, de la marcha programada para hoy, que se supone será mucho más concurrida, pues se espera la participación espontánea de más gente.
Claro, con este calor, más de uno deja de sentirse cohibido. Ya me gustaría verlos a estos valientes en una marcha en pleno invierno, a ver si salen con la hidalguía tan bien parada.
Una de las organizadoras, Lucía Pozzi, declaró que “como nadie le da pelota a la paz mundial, decidimos venir...”. Vinieron y conmovieron las bases primigenias de nuestra conservadora tradición. Es que nuestra política está tan caída que no estamos acostumbrados a tanta sinceridad.
El nudismo tiene una corta historia en nuestras manifestaciones públicas. El año pasado, algunos activistas sintechos se desnudaron en protestas realizadas en Asunción y Ciudad del Este. Pero sus protagonistas no llegaban a ser artísticos ni con un generoso photoshop.
Y, hace unos años, un diputado liberal llamado Waldemar Zárate se sacó la ropa, quién sabe para qué, en el plenario de la Cámara. Sus antecedentes personales eran tan patéticos que este impresentable no recibió más que insultos.
Los humanistas transgredieron la rutina y tuvieron sus quince minutos de fama. Lograron captar la atención e hicieron que la gente hable de ellos. Solo que estos recursos se pueden usar una sola vez, pues la repetición los desgasta. Por ahora, cabe felicitarlos por la creatividad en pos de... ¿de qué era? Ahh, sí, de la paz mundial. Eso, ¡viva la paz mundial!