18 may. 2026

El crac, la droga diseñada para matar a pobres

Algunos dicen que es todo un plan maquiavélico para quitar del medio a todos aquellos que estorban en el sistema de mercado que tenemos. “Ni producen ni casi consumen. No valen”.

No sé si será tanto, pero que el crac es mortal, no cabe duda. Y ya comenzamos con las muertes. Lo malo son las muchas que vendrán. Niños de siete años, madres embarazadas, jóvenes de todas clases, adultos que antes eran adictos o que comienzan a los 40 años.

El crac va creciendo como una inundación que todo lo contamina.

A muchos les duele porque se ha convertido en la causa principal de robos y asaltos. Pocos todavía comprenden que el daño mayor no es ajeno, sino propio y que consiste en una creciente descerebración del que lo consume.

El crac me da dolor, me indigna, me da pena, me hace consciente de que muy poco hacemos para ahuyentarlo.

¿De dónde y cuándo nos llega? Porque nunca he escuchado ni visto en TV que se haya descubierto un camión con una tonelada de crac. ¿Entonces? Hay quien dice que es un negocio permitido de una de las instituciones más corruptas que tenemos.

En cada barrio hay tres o cuatro narcos medianos, que reciben de ese misterioso “innominado gran narco” la droga. Estos medianos tienen sus repartidores pequeños. "¡Si me quitan el vender el crac, cómo voy a poder alimentar a mis hijos, si ya no existe trabajo!”. La que así hablaba era una madre de familia común. Ni buena ni mala, pero sí empobrecida al máximo.

¿Solución al crac?

La hay, pero no nos ponemos de acuerdo de verdad. Porque, ¿es que interesa a todos terminar con esta desgracia? ¿No estará diseñada esta basura para acabar con los pobres?

El crac es uno de los peligros más terribles que tenemos. Tenemos que unirnos para resolverlo.