19 abr. 2026

El celo de la Virgen María

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 1, 39-45.

En el Evangelio de San Lucas, la Visitación sigue inmediatamente a la Anunciación, por la simple razón de que así sucedieron las cosas en la realidad. Ciertos comentadores hacen notar que probablemente la Virgen María ha intuido en el saludo de San Gabriel una invitación a atender a su pariente Isabel.

“Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes” (Lc 1, 36). Su explicación parece convincente, y en la decisión de María tenemos sin duda materia más que suficiente para meditar sobre el espíritu de servicio.

Sin embargo, no es esa la dirección que vamos a tomar en nuestro comentario. Más bien, nos vamos a fijar en el adverbio “deprisa”, traducción castellana de la expresión latina “cum festinatione”. ¿Por qué razón hacemos las cosas “deprisa”, es decir, sin demora? La más poderosa es ciertamente el amor o el cariño. Cuando se quiere de veras a alguien, se hacen las cosas que se refieren a él “deprisa”, sin dejarse dominar por la pereza. En cambio, un amor o un cariño “tibios” invocan cualquier pretexto para retrasar todo lo que exige un esfuerzo.

En nuestra meditación, puede ser útil que nos pongamos en el lugar de la Virgen María, para entender así mejor su manera de actuar. ¿Qué acaba de suceder? San Gabriel le ha comunicado la noticia más asombrosa de toda la historia humana: Que la Encarnación prometida por Dios y anunciada por los profetas va a realizarse, si ella está de acuerdo. Y al responder “fiat mihi”, “Verbum caro factum est”, el Verbo se hizo carne en sus entrañas purísimas.

Si pensamos en nosotros ¿cuál es nuestra tendencia al enterarnos de una buena noticia, algo bueno que deseábamos desde hacía mucho tiempo? En general, aislarnos más o menos, para saborear a fondo lo que se nos ha dicho. ¿Qué hizo nuestra Madre?: “Se levantó y marchó deprisa a la montaña” (Lc 1, 39).

“Marchar”, o sus sinónimos, es un verbo muy presente en la Santa Escritura, porque Dios en su bondad infinita nos pide a menudo que nos movamos, que “marchemos” aquí o allá, para servirle, para ser útiles en los cometidos que ha previsto en sus planes eternos y que nos da a conocer por el conducto reglamentario.

En ese sentido, “instalarse” es el verbo opuesto a “marchar”. Por esta razón, la tendencia a instalarse, una cierta dificultad para superar la pereza, son signos bastante claros de la existencia en nosotros de la tibieza, al menos en algunos ámbitos de nuestra vida.

Para preparar bien la gran fiesta de Navidad, y para prepararnos nosotros mismos bien, sería bueno que en los días próximos pensásemos mucho en nuestra Madre del Cielo. Porque su amor y su celo son la antítesis de cualquier tibieza. Esta consiste con frecuencia en seguir al Señor “de lejos”, como San Pedro en la noche del Jueves Santo (cfr. Mt 26, 58). En cambio, sabemos que en la Virgen María “Dominus tecum”, “el Señor está contigo”, no a distancia, ni lejos. Al mismo tiempo, el tibio tiene en general un gran vacío interior. En cambio, nuestra Madre es “gratia plena”, “llena de gracia”, sin lugar alguno para cualquier especie de vacío. Se compara también a la tibieza a un fuego que se está apagando, porque no se le alimenta bien. En cambio, el corazón de la Virgen está en llamas, con un amor de una fuerza impresionante. Por estas razones, y sin duda por muchas más, “se levantó y marchó deprisa a la montaña”, para servir y cumplir así la voluntad de Dios.

¿Qué propósito podríamos hacer en este cuarto domingo de Adviento, cuando solo faltan algunos días para Navidad? Tratar de hacer las cosas previstas “deprisa”, “cum festinatione”, sobre todo el cumplimiento de nuestros deberes ordinarios, como muestra de nuestro amor a Dios y a los demás. Y si nos damos cuenta de que ciertas zonas de nuestra vida se han enfriado, pensemos en el punto siguiente de “Camino” (492): “El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza”.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2024-12-22/).

Más contenido de esta sección
En la ciudad de Atyrá, Departamento de Cordillera, se vivió la fe con el esfuerzo de miles de almas que ascendieron el Kurusu Cerro para seguir el ya tradicional Vía Crucis del elenco teatral Pasión de Cristo, de la comunidad de Zanja Jhu.
El viceministro de Salud Pública, doctor José Ortellado, aseguró que el DTG ya arribó al país y que la distribución de este antirretroviral se realizará desde la próxima semana. Organizaciones manifestaron su preocupación por la situación que atraviesan los pacientes con VIH ante la falta de ciertos fármacos.
El Museo Eclesiástico Monseñor Bogarín invita a la ciudadanía a visitar la muestra temporal Desde la Pasión, una propuesta que reúne destacadas expresiones de la imaginería paraguaya vinculada a la Semana Santa. El acceso será libre y gratuito desde el Miércoles Santo hasta el Viernes Santo, en el horario de 10:00 a 17:00.
Estudiantes del Colegio Nihon Gakko visitaron la Redacción del diario Última Hora en el marco de las actividades de Semana Santa, donde presentaron detalles de la obra teatral El diario de María, una puesta en escena basada en la Pasión, Crucifixión y Resurrección de Jesucristo.
Bajo el lema Joven, con valentía, vive tu llamado, la Pascua Joven 2026 se desarrollará desde mañana en la Arquidiócesis de Asunción, haciendo una invitación a que los jóvenes asuman un rol activo en la Iglesia y en la sociedad, en sintonía con el llamado al bien común promovido este año.
La Estación de Buses de Asunción (EBA) bulle entre movimientos de maletas, reencuentros y el deseo de descansar del ruido de la ciudad de la mano de las tradiciones. Desde la madrugada de este miércoles, el movimiento es incesante, sinónimo visible del inicio de la Semana Santa.