18 may. 2026

El cascabel para la UNA

Sergio Cáceres Mercado - caceres.sergio@gmail.com

caceres, sergio

A esta altura de los acontecimientos en la Universidad Nacional de Asunción, ha renunciado Froilán Peralta y ahora está siendo procesado junto a otros funcionarios, lo que es una victoria de la ciudadanía encabezada por los estudiantes. La esperanza que significa ver a jóvenes luchando por sus ideales hizo que muchos piensen que estamos en el umbral de una revisión total de los organismos del Estado donde la UNA es solo la punta del iceberg.

Pero tan corrompido está todo que apenas el Estado decreta la intervención de la todopoderosa universidad, los jóvenes dudan de la entidad interventora, el Cones, y del proceso de intervención en sí. Ahora, al parecer el impasse radica en quién le pone el cascabel al gato. Un Estado corrupto hasta los tuétanos quiere intervenir a uno de sus corrompidos apéndices. Los jóvenes están en su derecho de desconfiar de todo; pero nos encontramos entonces ante un posible estancamiento del proceso porque todos desconfían de todos.

Menudo problema que, sin embargo, deberá ser destrabado en algún momento, pues de lo contrario toda la lucha caerá en saco roto. El Ministerio Público ya está haciendo su trabajo, y aunque no son de fiar, no nos queda de otra, pues la otras opciones son absurdas o de largo aliento: en algún momento deberemos cruzar los dedos y dejar trabajar al Cones, a la Contraloría, al Ministerio Público, al Poder Judicial, a la Policía y a la propia Asamblea de la UNA, todas ellas sospechosas de estar inficionadas por la corrupción de sus funcionarios y directivos.

Por el momento una lección que nos da la caída del rector Peralta y la intervención de la UNA es que con un Estado tan podrido, tarde o temprano la sociedad también es contagiada. Los pocos aun no manchados, como los jóvenes abanderados en la lucha, se abroquelan en su puesto pidiendo ayuda para que no haya quema de archivos y no escapen más ladrones, pero los que vienen en su ayuda no son tan distintos y parecen ser apadrinados por un senador que está más allá del bien y el mal y que representa lo bajo que hemos caído. Un señor que es capaz de vender su propio partido a un millonario para usarlo de puente a la presidencia de la República, ¿creen ustedes que le interesa una entidad tan noble como la UNA?

¿Será esta una lucha juvenil más que con el tiempo será manipulada? Solo el tiempo lo dirá. Y aunque la anomia parece una posibilidad, la esperanza de renovación nos contagia a todos.