Correo Semanal

El Cantar de los Cantares, ánfora sonora y visual del amor

 

Víctor-Jacinto Flecha

Agustín Núñez, en conmemoración de sus cincuenta años de labor teatral, está ofreciendo una exquisita puesta en escena centrada en el amor, con una selección de textos que recorren los siglos en que la humanidad manifiesta este sentimiento, tan cercano a su propia naturaleza. Núñez ha tenido la sensibilidad de lograr una selección de escritos y poemas que pudieran enunciar la infinitud de formas en que se pueden expresar el amor. Estremecimiento, ardor, desasosiego, conjunción, encuentro, enlace, nacimiento, equilibrio, desenlace, alegría, descubrimiento, tristeza. Vida y muerte. El compilador y director de la obra nos pone ante la evidencia que el amor es único, es la expresión neta de la sensibilidad humana, a pesar de las múltiples formas de manifestarse. Es su enorme riqueza, sustentando la puesta. Ahí está el secreto de la grandeza de la humanidad a pesar de todas las tragedias.

El espectáculo: El Cantar de los Cantares, como se titula la obra, se ajusta exactamente a lo que expresa la escena, un conjunto armonioso que articula el gesto, la danza, la voz, el canto, los colores de los cortinados y del vestuario para poner en evidencia la sutil complejidad del amor en los siglos de los siglos. Un grupo de seis actores jóvenes, que deslizan ante los ojos y los oídos de los espectadores una señal como si fuera el tacto anímico y cuasi corporal entre la escena y el que asiste a ella. La integración armónica, ajustada de expresión corporal, voz, danza, música hasta elementos pictóricos que pareciera que cada escena que va desfilando ante los ojos, algunas son verdaderos cuadros de pintura. Una verdadera ánfora estelar de cielo plateado. Nadie escapa de la magia creada a través del difícil arte del teatro.

Si bien Agustín ha tenido el tino de no crear protagonismo personales sino que el conjunto sea la expresión neta del espectáculo, sin embargo habría que anotar algunas actuaciones, en determinados momentos, merecedoras de ser mencionadas. Macarena Candia, en la escena del Cantar de los Cantares, ha demostrado un manejo corporal digno del canto que representaba. Gabi Baéz, una Julieta, adolescente enamorada, una verdadera revelación, y como presentadora de la farsa Píramo y Tisbe, ha mostrado ductilidad actoral. Walter Mer, nos ha paseado en la escena desde un hondo dramatismo, muy bien trabajado, en la Dama de las Camelias, buen manejo corporal en el Cantar de los Cantares, el tonto de Tisbe, muy bien presentado y un frenesí de movimiento, voz y gesto interpretando la canción de Charles Aznavour, titulada Formidable.

Una interpretación magnifica de Koki del Valle, diciendo el poema en guaraní de Susy Delgado. Miliki Chávez, bueno haciendo el papel de Tisbe y Lara Chamorro en el papel de Margarita en la Dama de las Camelias.

He asistido a su preestreno y es digno de ser visto y gozar de este espectáculo, pleno de dignidad teatral.

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