ALBERTO ACOSTA GARBARINO<br/><br/>Este es un periodo del año donde la mayoría hace un balance del año que se ha ido y proyecciones para el año que vendrá.<br/><br/> Para el mundo, el balance del 2009 nos indica que ha sido un año histórico, porque han ocurrido acontecimientos que van a cambiar el rumbo de la humanidad en las próximas décadas.<br/><br/> Para comprender mejor la actual situación debemos remontarnos a 1945, porque fue a partir de ahí que se inició el enfrentamiento político, económico y militar por la dominación del mundo, entre las dos superpotencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética. <br/><br/> Ese mundo “bipolar” se desplomó en 1989, con el derrumbe del muro de Berlín, la derrota del comunismo y la desintegración de la URSS. <br/><br/> A partir de ahí, el mundo se transformo en “unipolar” con el capitalismo como único sistema posible y con Estados Unidos como la única superpotencia dominante.<br/><br/> La supremacía norteamericana en lo militar, en lo económico, en lo financiero y en lo tecnológico era tan grande que ningún país del mundo se atrevía a desafiarla.<br/><br/> La crisis económica del 2009 ha demostrado que el sistema capitalista reinante, basado en un sector privado operando sin regulaciones, con un consumismo desenfrenado y una producción que no respeta el mismo hábitat de la humanidad, no es sostenible ni económica ni ambientalmente.<br/><br/> La crisis económica del 2009, nos ha demostrado que hasta una gran potencia como Estados Unidos tiene sus límites, porque nadie puede gastar por un largo periodo de tiempo más de lo que produce, y nadie puede financiar dicho déficit con un endeudamiento ilimitado. <br/><br/> La crisis económica del 2009 no es el final del capitalismo, pero de la misma deberá surgir un “nuevo sistema capitalista” más equilibrado. <br/><br/> Un “nuevo sistema” que deberá encontrar un nuevo equilibrio entre el mercado y el Estado, entre consumir y ahorrar, y entre producir y preservar.<br/><br/> La crisis del 2009 no es el final del liderazgo norteamericano, pero a partir de ahora deberá compartir el mismo con otras economías desarrolladas, como la Unión Europea y Japón, y con economías emergentes, como China, India y Brasil, por citar algunas. <br/><br/> Este mundo “multipolar” es el que ha comenzado a construirse en el 2009.<br/><br/> Para el Paraguay este “nuevo orden mundial” y el aparente papel que jugará Brasil en el mismo, le ofrece muchísimas oportunidades.<br/><br/> Pero para aprovechar las oportunidades debemos aceptar que nuestro progreso y desarrollo estarán irremediablemente relacionados a nuestra capacidad de integrarnos a las cadenas productivas de nuestro poderoso vecino.<br/><br/> Para poder llevar adelante esta integración, debemos tener muy claro lo que queremos y lo que no queremos, y para definir esas posturas necesitamos de gobernantes serios en los tres poderes del Estado.<br/><br/> En este aspecto, el balance del año 2009 del Paraguay ha sido muy negativo. Porque ha sido poco serio el comportamiento personal y político del presidente Lugo; es poco serio que existan constantes problemas entre el presidente y el vicepresidente; es poco serio que hayan permanentes peleas en el seno de la Alianza gobernante; es poco serio el comportamiento de la oposición de vivir amenazando con el juicio político, y es poco serio el desempeño del Congreso y el del Poder Judicial.<br/><br/> El mundo va a continuar cambiando y las oportunidades van a aparecer y desaparecer, pero de mantenerse estas condiciones, el Paraguay va a continuar aislado del mundo moderno, empantanado en su pequeñez, en sus conflictos internos y... en su pobreza material y mental.<br/><br/> Los vientos están cambiando, pero como decía el filósofo romano Séneca: “No hay viento favorable para el que no sabe adónde va”. Ese es hoy el caso del Paraguay. <br/><br/>