Opinión

Duelo repetido, vicios conocidos

Estela Ruíz Díaz Por Estela Ruíz Díaz

El camino de la definición de candidaturas presidenciales se va estrechando, obligando a los protagonistas a ajustar sus estrategias de campaña de cara a las internas de diciembre.

En la ANR, la novedad más impactante sería la incursión del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, como candidato a la Junta de Gobierno (asumido de facto, pero no confirmado oficialmente), lo que reeditará una controversia legal y política similar a la del 2006 cuando el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos hizo lo mismo. La Constitución Nacional es bastante clara en cuanto a la inhabilitación del presidente de la República a ejercer otro cargo.

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Pero en el oficialismo no hay lugares para debates jurídicos porque la urgencia política es derrotar nuevamente al cartismo, reeditando el duelo Marito/Cartes del 2017. Sostienen que la ley le permite candidatarse, pero no ejercer el cargo. Es un mal menor, señalan como argumento. Echando mano a la historia, eso fue lo que hizo Nicanor. Siendo presidente de la República se postuló a la presidencia de la Junta de Gobierno; logró el visto bueno de la Justicia Electoral que lo habilitó a candidatarse, pero no a ejercer el cargo. Con la complicidad de cinco ministros colorados de la Corte Suprema, logró el paraguas legal para violar unas horas la Constitución. Esto le dio pie para asumir el cargo partidario, pedir permiso, colocar a un leal y volver a Palacio como si nada.

En el oficialismo señalan además que Honor Colorado no tiene autoridad para reclamar jurídicamente, ya que siendo presidente Horacio Cartes disputó el Senado, generando similar polémica constitucional.

Pero el problema más grave es institucional porque provocará consecuencias nefastas para el país. La distracción del Poder Ejecutivo al incursionar ambos a una campaña interna afectará la gestión gubernativa, además de malversar los escasos recursos del Estado en la campaña interna colorada. Paraguay está saliendo de una pandemia con proyecciones económicas casi nulas, lo cual requerirá esfuerzos adicionales del Gobierno. No hay espacio para distracciones.

Pero no solamente el Poder Ejecutivo incurre en esta nefasta práctica. Intendentes y gobernadores han dejado de lado sus labores institucionales para meterse de lleno en las campañas, mientras que diputados y senadores ya legislan irresponsablemente al ritmo de la interna colorada.

DUELO REPETIDO. La verdadera disputa de Cartes y Marito no es el sillón de Bernardino Caballero, sino la presidencia de la República. Ambos salen a la cancha por necesidad electoral y supervivencia política, al decir de un analista colorado.

En Honor Colorado, Cartes es la figura política central. Por ello, la dirigencia de base le solicitó entrar a la cancha y así apuntalar a Santiago Peña. “Con él ganaron los intendentes colorados en el 2010; con él volvimos al poder en el 2013; con él, la ANR mantuvo el poder en el 2018”, enumeró un gobernador sus galones partidarios.

Al disputar el sillón partidario, Cartes será el protagonista de la campaña, aunque esto también puede ser un bumerán para su candidato, que arrastra el estigma de la nula independencia, como ya le apuntó su estratega de campaña. La otra razón es monetaria, porque al ser protagonista activo, será más generoso para liberar fondos. Volver a perder será un golpe demasiado duro para su ego... y su futuro.

La incursión de Marito tiene los mismos condimentos. Es la ficha más fuerte del oficialismo para disputar a Cartes porque lo derrotó dos veces, frenando su reelección, primero, y ganando a su delfín, después. Además, el peso de su investidura le dará otro ritmo a la campaña de Hugo Velázquez, quien admite que está segundo en las encuestas. Con su intervención directa moverá la maquinaria electoral estatal. “Al entrar Marito a la cancha, polarizará el escenario y los tibios deberán tomar partido”, acotó otro oficialista con referencia a los funcionarios públicos.

DEFINICIONES. En tanto en la ANR ajustan cinturones ante un escenario que generará turbulencias, el amplio arco opositor sigue buscando su camino, escenario que debe aclararse cuanto antes, porque la incertidumbre daña ese imaginario colectivo que se venía construyendo en el discurso. ¿Irá la oposición toda junta o habrá varias candidaturas?

Por de pronto, hay visiones distintas, aunque los que no están convencidos de la Concertación tampoco se animan a señalarla taxativamente porque temen el estigma de la traición.

El escenario opositor más que nunca presenta candidaturas que generan debate y posicionamientos. La novedad, tres mujeres precandidatas: Kattya González, Esperanza Martínez y Soledad Núñez, las dos últimas confirmaron en la semana sus postulaciones. Aparte de la consolidada candidatura en el PLRA de Efraín Alegre, aparentemente Blas Llano no logra condensar una propuesta contundente que pueda enfrentar a Alegre. Bucea entre Hugo Fleitas o Martín Burt, las otras propuestas liberales. Sebastián Villarejo, de PPQ, también disputa la chapa. Euclides Acevedo, que renunció el viernes a la Cancillería para sumarse al menú electoral, al igual que Kattya, tampoco está convencido de la Concertación a la que calificó de farragosa y vaticinó que profundizará a la oposición.

El politólogo José Carlos Rodríguez señaló en una entrevista que la historia ya está escrita: la oposición dividida va a perder las elecciones. Si se concreta la concertación, tiene buenas probabilidades de ganar.

La carrera presidencial está entrando en un túnel que obligará a los actores políticos a posicionarse según sus particularísimos intereses. Las consecuencias se verán en las leyes del Congreso, en el mal manejo de los recursos del Estado, en la polarización temática, en los linchamientos en las redes sociales, en la discriminación de los derechos. Todo esto ya se sabe. Es un eterno déjà vu. No hay manera de zafar el contexto. Hay que ajustarse los cinturones porque los cimbronazos sacudirán a todos.

TEXTUAL

“Con esta designación vamos a llevar las transformaciones para que la democracia sea real y represente a todos y todas. Esta democracia no es excluyente, cree en los derechos de todas las personas, de todos los credos, de todas las opciones sexuales, de todas las maneras de construir democracia, de todas las ideas políticas y luchas de la sociedad. Esta democracia va a enfrentar al modelo del cual estamos cansados”.

(Esperanza Martínez, candidata presidencial del Frente Guasu)

LO QUE HAY QUE SABER

DOBLE DERROTA. El cartismo no solo perdió a su gobernador que tiene prisión domiciliaria, sino también la sucesión en Central: El concejal oficialista Gustavo Machuca quedó en el sillón.

DERECHO A LA MANIFESTACIÓN. La antidemocrática ley Riera que pretendía imponer 6 años de prisión a los que cierran las rutas fue rechazada en el Senado y derivada al archivo.

FUERA DE JUEGO. Juan Bartolomé Ramírez renunció a su candidatura al TSJE y destrabó la crisis en el Consejo de la Magistratura. Había renunciado al Senado y ahora está sin cargo.

IMPUNIDAD. El senador Rodolfo Friedmann fue sobreseído de un caso de supuesta corrupción a pedido de la fiscala Victoria Acuña. Dio frutos su giro de postura tras besar el anillo a Cartes.

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