Arte y Espectáculos

Discos de vinilo, entre nostalgias y la pasión por sonidos vintages

El formato físico en la reproducción de la música resiste al tiempo y la tecnología. Un emprendedor apasionado por el toque vintage habla de la vigencia y recuperación de los discos de vinilo.

Frente a la aparición y el crecimiento de las plataformas de streaming era de suponer que el final del formato físico, y más aún del vinilo, era inminente. Sin embargo, para sorpresa del mercado musical, esto no fue así. Si bien, en forma silenciosa, lo cierto es que en Estados Unidos y países de Europa se vienen dando desde algunos años un crecimiento constante en la demanda de estos objetos circulares de color negro, cargados, no solo de sonidos y buena música, sino también de mucha nostalgia y recuerdos.

“Los discos de vinilos y la música de aquella época nos transportan a momentos inolvidables”, señala Richard Izquierdo, apasionado por la música retro, que junto a un amigo se lanzó a la aventura del mundo vintage y, en plena pandemia, habilitó la disquería Lo de Antes, que celebra un año de historia.

“Lo primero que nos movió a abrir una disquería retro es la pasión que sentimos por la música y por los formatos vintages. Sin esta pasión es casi imposible abrir y menos sostener un negocio como este, en una época donde lo analógico aparenta obsoleto, y donde el mercado, aunque está en crecimiento, todavía no es grande”, añade, agregando que junto a su socio, Germán Delgado, vieron el potencial del negocio y la demanda que va en aumento en el mundo.

ELECCIÓN. La opción por un disco de vinilo se mueve entre la nostalgia y la calidad de sonido, señala. “Hay un factor de nostalgia. Los vinilos nos recuerdan nuestra juventud o niñez, a nuestros padres, que escuchaban sus discos mientras nosotros jugábamos, a nuestros amigos de adolescencia con quienes compartíamos una tarde de música o alguna celebración donde no faltaba el tocadiscos, a las fiestas y discotecas emblemáticas”, comenta.

El otro factor es la calidad, afirma Izquierdo, indicando que el sonido de un disco de vinilo en un equipo vintage “es muy particular y especial”, pues la tecnología analógica hace que la música suene “a otro nivel”.

“A estos dos factores se les suma el placer del coleccionismo; es un producto muy coleccionable, y además, todo el “ritual” que conlleva escuchar un disco en formato físico; sacar de su funda, ubicarlo en el tocadisco, etc. Es un verdadero placer”, apunta.

PROPUESTAS. En este formato se ofrece LP (long play), discos de larga duración, los maxi-singles, que son los singles con versiones especiales que traen uno a tres temas; también los discos de siete pulgadas, vinilos de época y los remasterizados, así como discos compactos (CD), entre otros.

Los discos más solicitados –comenta– son los de rock y euro dance de los 80. Además también techno y house de los 90. En general, los discos de grupos de los años 80 y principios de los 90.

“Cabe mencionar, y con mucha alegría, que los discos de grupos paraguayos son muy valorados, como los de Luis Alberto del Paraná y Los Paraguayos, IODI, Blue Caps, Aftermads, Jockers, por citar algunos. De hecho, el disco más caro y más demandado de la disquería es el del grupo de los 80 Pro Rock Ensamble con su álbum Música para los perros (el primer disco de vinilo made in Paraguay; es un disco de colección y difícil de conseguir, cuesta entre 600.000 y 850.000 cada uno”, señala Richard, añadiendo que cuentan con un programa en YouTube, denominado Hablemos de vinilos, presentado por Raúl González, un gran conocedor de la música.

“Son cápsulas audiovisuales, donde hablamos de historias y anécdotas de álbumes que marcaron época. La buena música de aquellas épocas es un legado que pueden disfrutar todas las generaciones, y qué mejor que hacerlo con discos de vinilo”, concluye Izquierdo.



Variedad
En cuanto a los estilos musicales que pueden encontrarse en formato de vinilo, Richard Izquierdo señala que “hay una inmensa variedad, que va desde rock, en sus diferentes gamas: heavy metal, hard rock, trash, progresivo, alternativo, soft, blues, psicodélico, etc., pasando, por otro lado, por la música disco, funk, hip-hop, pop, new wave, euro dance, techno y house”, señala.
También están los vinilos de música brasilera, rock argentino, la cumbia, la música tropical y la música paraguaya.
A esto se le suman las producciones de grupos nacionales, ya sea de folclore hasta otros estilos y géneros.

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