14 jul 2026

Diputados colorados salen a favor del atraso y la pobreza

En ningún campo de la vida humana existe la perfección. Por ello, cualquier planteamiento que se haga exhibirá algún flanco débil desde el cual puede ser atacado. Cuando se adopta una determinación, se apuesta a lo que racionalmente es viable en un momento concreto.

En el Paraguay ha ido ganando espacio la mentalidad malsana que consiste en torpedear las iniciativas que tiendan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y a sumarse a la modernidad. Muchas veces, debajo de raciocinios muy bien tramados solo hay falacias disfrazadas de dogmas cuando no intereses inconfesables.

Así, con excusas, postergaciones, propuestas de reingenierías y otras artimañas entre las que no hay que descartar manipulaciones políticas y maquinaciones de poderosos sectores de la sociedad civil, se va dejando siempre para mañana lo que ayer ya debió haber estado concluido.

Un ejemplo emblemático de ello es el proyecto de la avenida Costanera, que desde la intendencia de Carlos Filizzola, en 1991, está a la espera de su concreción definitiva. Solo en los gobiernos de Lugo y Franco cobró un ínfimo cuerpo con apenas 4 kilómetros que sirven más para autobombo antes que para una real mejora al servicio a la ciudadanía.

El proyecto de dotar a Asunción y algunas ciudades cercanas de un moderno sistema de transporte que permita superar la cada vez más insegura forma de viajar en buses incómodos, obsoletos y peligrosos es otra muestra de más de lo mismo. El proyecto de Metrobús, en tanto, comenzó con el Plan Ceta en 1988 y, a casi 30 años de aquello, aún no tiene definición.

Los colorados que ayer en la sesión de Diputados defendieron la postergación para buscar –aunque no lo dijeron abiertamente– otro modelo de transporte colectivo, pretendiendo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mantenga la oferta de préstamo –olvidaron que ese organismo concede créditos a planes concretos y no a ideas carentes de estudios de factibilidad, proyecto ejecutivo y costos– siguen apostando a un Paraguay atrasado y pobre quién sabe por cuánto tiempo más.

El proyecto de Metrobús no es improvisado, tuvo suficiente debate y los técnicos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) han respondido con suficiencia a los cuestionamientos.

Es obvio que no será perfecto, pero cualquier proyecto tendrá su talón de Aquiles, al fin de cuentas. El Metrobús, que apunta a resolver una parte importante del problema del transporte de pasajeros, está listo para ser implementado.

Solo falta que los políticos del Parlamento dejen de escuchar el canto de sirenas de lo que ni siquiera entienden muy bien de qué se trata y aprueben el proyecto de préstamo que también traerá consigo la transformación de un importante segmento del rostro de Asunción.