Opinión

¡¡¡Dios mío, cómo llueve!!!

 

-Estas lluvias son un mensaje de Dios

-Sí. De que somos unos puercos por tirar basuras en el raudal y de que tenemos a una sarta de brutos y corruptos como autoridades.

-Vos no creés luego en nada.

-Trato de creer en el ser humano y en su capacidad de hacer bien las cosas, aunque más no sea para evitar morirse ahogado.

-Voy a rezar por vos.

-Dejá nomás. Con los flojos resultados que suelen tener algunas invocaciones.

-Tanto dolor tiene tu alma.

-Solo el que me produce la mediocridad de los que se refugian en el pensamiento mágico para no tomar el toro por las astas y exigir una solución práctica y razonable a sus problemas.

-La oración tiene su fuerza, su poder.

-Más fuerza y poder deben tener los hombres.

-Vos no creés en Dios.

-Si nosotros somos su mejor obra, su existencia me genera, como mínimo, muchas dudas.

-Sos un cínico.

-Es a fuerza de la sinrazón ajena y por el delirio de los adoradores de verdades sospechosas.

-Siempre los demás son tu problema.

-Y sí. Sobre todo cuando los demás insisten en comportarse como niños inmaduros que constantemente piden la intercesión del padre por un problema que ellos mismos se crearon.

-Pero él, como buen padre, nos ama y está dispuesto a ayudarnos siempre.

-Entonces está creando una parva de eternos niños inútiles incapaces de resolver algo por sí solos. A esta altura ya me parece un padre irresponsable.

-Él es un buen padre.

-Y nosotros unos hijos patéticos.

-Cuando estés enfermo la gente va a orar por vos.

-Y lo voy agradecer cuando sea un gesto de amor, no de falsa piedad.

-Vos sos hijo de Dios.

-No sé. Puede ser. Tengo mis dudas. Pero, si existe, supongo que me dio cierta claridad para darme cuenta de que algunos de sus hijos son unos palurdos insufribles que solamente atinan a exigir ayuda porque no saben hacer nada por sí mismos.

-Tus padres te dieron una fe. Así les pagás.

-Ellos me dieron la mejor educación posible, incluso la religiosa. Actuaron con amor y de acuerdo con sus posibilidades. Pero también me enseñaron a pensar libremente, a hacerme responsable de mis problemas, a dar más que exigir. A ser una persona útil, no un hipócrita llorón temeroso de las sombras que únicamente están en su mente o en la fantasía colectiva.

-Vos no sos solidario. Sos un individualista. Una oveja descarriada.

-Por suerte no soy una oveja condenada a seguir al rebaño. Pero soy solidario.

-¿Con qué?

-Con el abordaje inteligente, proactivo, real de nuestro problemas. Si rezamos menos y exigimos más las cosas serían mejores. O más bien si exigimos soluciones con la misma intensidad con que rezamos, la situación sería diferente.

-Te tengo lástima.

-Pues lo lamento, pero me honra tu desprecio.

-No tenés el valor de creer.

-Vos no tenés el valor de pensar.

-Vos despreciás mi creencia.

-Solo desprecio que el pensamiento mágico ayude a seguir manteniendo a las autoridades mediocres y corruptas que no saben hacer ni un miserable desagüe.

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