Las exequias fueron celebradas en la tarde del lunes en la capilla del hospital romano en el que falleció, del Opus Dei, por las complicaciones de la ruptura de fémur tras una caída doméstica. Durante la comunión un organista entonó una de las bandas sonoras más célebres de las que compuso en vida, la de la película La Misión (1986), que hace referencia a las Reducciones Jesuíticas del Paraguay.
El entierro tuvo lugar a las diez de la mañana en el camposanto Laurentino, en la periferia sur de la capital, y solo asistieron su esposa María, sus hijos –Andrea, Giovanni, Alessandra y Marco– y sus nietos y otros parientes.
El funeral y el posterior entierro transcurrieron con total discreción tal y como el maestro, siempre discreto en vida, había estipulado por escrito antes de morir: “Solo hay una razón que me anima a despedirme de todos así: No quiero molestar”, instó.
En la ceremonia participaron unas 40 personas, entre familiares y amigos; como el director Giuseppe Tornatore y el abogado Giorgio Assumma. Un amigo pronunció la “Oración de los Artistas” en honor a Morricone, creyente católico: "¡Oh Señor de la belleza! Somos pintores, escultores, músicos, actores, bailadores, poetas, somos tus pequeños que aman vivir sobre las alas de la poesía para estarte cerca y ayudar a nuestros hermanos a mirar al alto a tu cielo y más profundamente, a tu corazón”, dice el rezo. EFE