País

Denuncian explotación laboral de niños nativos en remota estancia

 

Sobreviven lejos de los servicios básicos y de las garantías que debe brindar el Estado para el goce y ejercicio de sus derechos. Están cerca, eso sí, del abandono estatal, aislados por pantanos de lodo y agreste vegetación que rodean a sus comunidades en un extremo del Departamento de Boquerón, frente a la Argentina.

Niños y niñas de la etnia nivaclé hunden sus manos en la tierra cosechando papa y cebolla en la estancia La Madrugada, ubicada en la colonia Margariño. Allí no se aplican las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que prohíbe y busca erradicar el trabajo infantil.

Los menores acompañan a sus familiares que en clanes de unas 100 personas “van estacionalmente” a realizar el trabajo de la zafra, según pudo averiguar la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), tras recibir una denuncia sobre la señalada situación en ese remoto paraje, distante a 740 km de Asunción y hasta donde se llega solo por aire.

Intervención. La Codehupy solicitará hoy al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS) que intervenga y verifique esta situación relatada más arriba, denuncia presentada ante ese organismo a título personal por el comunicador Jorge Villalba.

Óscar Ayala Amarilla, secretario general de Codehupy, contó que se puso en contacto con líderes de una de las comunidades que se encuentran cerca del establecimiento.

“El dato que tenemos es que esto sería una práctica que lleva mucho tiempo e involucraría a miembros de al menos dos comunidades indígenas del pueblo nivaclé. Con una de ellas hablamos ayer (por el miércoles) y esperamos que nos provean más información sobre la cantidad de trabajadores”, explicó.

Con todos esos elementos irán –dijo– hasta las oficinas del MTEySS para “solicitar la verificación de esta situación y la intervención a efectos de resguardar los derechos de las personas que están ahí, en ese establecimiento”, completó. Ayala reprodujo que un líder comunitario de la zona le confirmó que la estancia La Madrugada les emplea en la producción de papa y cebolla en un terreno de producción de 500 hectáreas aproximadamente, de acuerdo con la denuncia. A oídos del comunicador que reveló esta situación, llegó el dato de que cada familia recibe G. 500.000 una vez culminada la cosecha que se extiende por alrededor de 15 días. Menores de edad acompañan esas tareas en las mismas condiciones, así como las mujeres, cuyo trabajo no es remunerado. “Hemos visto muchos casos en el Chaco, donde los trabajadores indígenas son quienes tienen un contrato. Pero van con esposas e hijos, que son menores generalmente. En el caso de las mujeres terminan siendo empleadas en tareas que deberían ser remuneradas y no lo son. Y, en el caso de los niños, realizando tareas que no deberían hacer. Eso infortunadamente se ha visto en varios momentos en el Chaco”, repasó Ayala al dar cuenta de que el apremio económico y la inexistencia del Estado les expone a este tipo de situaciones a los nativos.

ÚH buscó la versión de Sebastián González, quien sería dueño de la estancia La Madrugada. Contestó que estaba de reunión y solicitó que se le llame una hora después. Pero ya no atendió el celular.

200 personas de los alrededores de la estancia realizan la cosecha.
500 hectáreas aproximadamente abarca el terreno de producción.

En el Chaco contratan servicios a contratistas y estos reclutan indígenas sin ningún tipo de control. Óscar Ayala, secretario de Codehupy.

Dejá tu comentario