opinión
Cuando se publicó mi artículo “Dentífrico venenoso” (10/6/07), yo me sentía todo un Cristóbal Colón. Entiéndase el descubridor del tema: en la RPC (República Popular China) se fabricó el dentífrico venenoso que circuló por el mundo. Después vi que había sido Américo Vespucio: antes de la publicación, otros colegas habían tocado el tema. También lo tocaron después pero, como se trata de algo importante, me permito insistir. La verdad es más importante que la novedad, como decía Borges.
Y bien, la primera noticia fue que varias marcas de dentífrico fabricadas en China habían sido prohibidas en varios países por contener una sustancia tóxica llamada dietileno glicol. La FDA (entidad yanqui encargada del asunto) prohibió en USA las marcas: Cooldent Fluoride, Cooldentspearmint, Cooldentice, Dr. Cool, Superdent, Clear Rite, Oralmax Extreme, Oral Bright, Bright Max, Shir Freshmint.
El dietileno glicol procedente de la RPC y usado en un antigripal mató cien personas en Panamá. También se usó (en otros países) en la comida de perros, con el resultado previsible. Así que cuidado con los antigripales y jagua rembi’u baratos. Pero sigamos. Además de la FDA, intervino en el asunto la OMS (Organización Mundial de la Salud). La OMS advirtió que se trata de un problema de dimensión mundial, y pidió una vigilancia especial a todos los organismos de control sanitario. Así la lista de dentífricos mortales incluyó otras marcas más: Everfresh, Peppermint Flavor, DentalPro Dental Kleen y Dental Kleen junior.
El Ministerio de Salud del Paraguay inició una búsqueda, pero sin encontrar ninguna de esas marcas siniestras. Cuando comenzábamos a tranquilizarnos, la noticia alarmante: en la RPC se piratean marcas legales, como Colgate, Close Up, Crest y Signal. Esto ya es mucho más difícil de controlar, dado el talento para el fraude de esa gran nación, donde se pirateó hasta la autobiografía de Bill Clinton. Entre el momento en que Clinton terminó su libro y el momento en que se publicó en USA, alguien llevó el original a China, donde apareció antes que en los Estados Unidos. ¡Vyro re’i la Magdaleno Silva!
En la RPC se falsifica todo, con la vista gorda de las autoridades, que hacen cualquier cosa por aumentar las exportaciones. Cuando se armó el escándalo del dentífrico, la RPC fusiló al funcionario encargado del asunto y prometió reforzar el control sanitario. ¿Cumplirá su promesa? Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza. Suponiendo que los mozos de Pekín cambien (a veces creo en los Reyes Magos), el daño está hecho. Algunas de las marcas venenosas circulan en el Brasil, que tiene relaciones diplomáticas con la RPC, y es muy probable que lleguen al Paraguay, donde ya se falsifica la marca Sensodine, según informa La Nación.
Para terminar, ¿qué ganaríamos teniendo relaciones con la RPC? Sin necesidad de relaciones, hay mucho comercio: de la RPC viene la mayor parte de nuestras importaciones. Esas importaciones arruinan las industrias del calzado y la confección. De haber existido relaciones diplomáticas entre los dos países, ya nos hubieran arruinado también el hígado y los riñones con su dietileno glicol.