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En la demanda judicial de reconocimiento de filiación, presentada hoy por los abogados Claudio Kostinchok Obregón y Walter Acosta, ante el Juzgado de la Niñez y la Adolescencia de Encarnación, se incluye un presunto testimonio de Viviana Rosalith Carrillo Cañete, la mujer que supuestamente tuvo un hijo con Fernando Lugo, en mayo de 2007, en donde se cuentan detalles de la relación que presuntamente mantuvo con el actual mandatario. Esta tarde, a través de un escrito, la joven desautorizó a los abogados que radicaron la denuncia.
Viviana (quien cumplirá 27 años de edad en diciembre próximo) cuenta presuntamente que conoció a Lugo cuando aún era obispo de San Pedro, y ella tenía 16 años, vivía en casa de su madrina, Edith Lombardo de Vega, en la ciudad de Choré, San Pedro, donde el prelado acostumbraba alojarse, cuando iba de gira pastoral.
“Todo se inició una vez, cuando le llevé (a Lugo) las ropas de cama de su habitación, y al preguntarle si necesitaba algo más, él me dijo que sí, que a mí era a quien él necesitaba, siendo a partir de ese momento constante su acoso, hasta que debido a mi corta edad e inexperiencia, fui seducida por su forma de hablar, por sus palabras bonitas, por sus expresiones bellas”, relata la joven.
Sigue diciendo que Lugo le prometió renunciar al sacerdocio por ella, y que formarían un hogar, con muchos hijos. “El fue mi primer y único hombre”, asegura el relato.
Siempre según el documento presentado, la mujer agrega que sus padres y su madrina se dieron cuenta de la relación prohibida que estaba manteniendo con el entonces obispo, y le dieron la espalda, pidiéndole que elija entre “vivir en el pecado” u olvidar por completo lo ocurrido, por lo cual ella decidió abandonar su casa, se mudó a Hernandarias, trabajó en el SNPP, hasta que Lugo volvió a visitarla, pidiéndole seguir con la relación.
Viviana se mudó a Asunción en el 2006, a instancias de Lugo, quien se desempeñaba como director del Colegio Verbo Divino y empezaba a incursionar en la política, por lo que tenían que verse a escondidas.
La visitaba en una casa que ella alquilaba en San Lorenzo, cerca del supermercado Salemma, “donde se iba con una Nissan Patrol del obispado o con un automóvil Mercedes Benz color negro polarizado, que él ya tenía en San Pedro”, narra.
“Dentro del contexto de nuestro relacionamiento, quedé embarazada, dando a luz en fecha 4 de mayo, en el Hospital de la Cruz Roja Paraguaya, de la ciudad de Asunción”, precisa.
“El demandado nunca negó su condición de padre, habiéndome prometido en reiteradas ocasiones que reconocería a su hijo, pero que esperaría más, porque tenía muchos enemigos políticos, que podían destruir su carrera, si el hecho salía a la luz, lo cual tampoco le convenía a su hijo, ni a mi persona, según sus expresiones, por lo que me pedía paciencia”, destaca.