Se trata de Juan Carlos García (27) y Juan Bautista Rojas Sanabria (25), que trabajan como vendedores en la vía pública.
Luego de terminar la jornada laboral, subieron al bus en una parada de la avenida Eusebio Ayala. Uno de los hombres tenía una riñonera en la cintura, que luego abrió para sacar un arma calibre 22, con el que apuntó a una mujer para obligarle a que entregara sus pertenencias.
Uno de los pasajeros que vio el asalto llamó al sistema 911 y rápidamente una patrullera que estaba en la zona interceptó el bus. “La patrullera interceptó el bus, pero los hombres corrieron, hubo una persecución y fueron detenidos dos cuadras después”, explicó el comisario Carlos Cáceres, jefe de la Comisaría 7ª Metropolitana.
El jefe policial instó a la ciudadanía a estar atenta ante este tipo de hechos, sobre todo con asaltantes que fingen ser vendedores y llevan escondidas armas. “En este caso estaban vendiendo en la vía pública, terminaron su jornada laboral y subieron a asaltar. Llevaba uno de ellos una riñonera que suele pasar desapercibida y ahí es fácil esconder un arma”, añadió el uniformado, e indicó su recomendación a los agentes a su cargo que revisen a las personas con riñonera.
antecedentes. Juan Carlos García posee cuatro antecedentes por robo, hurto, resistencia y tenencia de drogas. Es oriundo de Areguá. El otro detenido, Juan Bautista Rojas Sanabria, también tiene frondosos antecedentes por hurto, robo, homicidio, robo agravado. Vive en la ciudad de Capiatá.
El comisario Cáceres explicó que, últimamente, los asaltantes dejaron a un lado los asaltos por la calle, en motocicletas, para subir en los colectivos.
En este último tiempo volvieron a aparecer los conocidos “descuidistas” que suben a los ómnibus para robar.
Los ladrones recurren a una estrategia llamativa, que salió a la luz gracias a cámaras de circuito cerrado instaladas en un bus. En las imágenes se puede ver subiendo a tres personas, que rodean a su víctima. El primero hace preguntas al chofer y lo entretiene y luego decide bajar del bus, haciendo una maniobra para apretar contra la puerta a la víctima, mientras el cómplice le roba sus pertenencias; luego se dan a la fuga.