El estudio detalla que, en 2024, más del 52% de los cotizantes del sistema se concentran entre los 25 y 39 años. El grupo más numeroso es el de 25 a 29 años, con 166.649 aportantes; seguido por los de 30 a 34 años, con 161.057. Esta estructura etaria refleja la fuerte dependencia del sistema respecto de las generaciones jóvenes, lo que resulta favorable en el corto plazo siempre que se mantengan altos niveles de formalidad laboral.
No obstante, en el análisis del superávit/déficit corriente, la diferencia entre los ingresos por aportes obrero-patronales y los egresos por jubilaciones y pensiones, muestra un resultado negativo al cierre de diciembre de 2024. Ese año, los ingresos totalizaron G. 4,491 billones, mientras que los egresos alcanzaron G. 4,965 billones, generando un déficit corriente de G. 474.496 millones (USD 70,8 millones al cambio actual).
En cuanto a los egresos, el comportamiento fue marcadamente creciente en todo el periodo analizado (2018–2024), incluso durante y después de la pandemia. A partir del 2020, los egresos muestran un crecimiento más acelerado que los ingresos, debido a factores como el reajuste de las jubilaciones y pensiones en función de la inflación.
PAGO DE AGUINALDO. Cabe señalar que estas cifras incluyen los pagos del Beneficio Adicional Anual (BAA) y excluyen las rentas del Fondo de Reserva.
Aunque el monto acumulado del Fondo continúa siendo significativo, el uso recurrente de sus rentas para cubrir déficits operativos restringirá paulatinamente su flexibilidad financiera. “De mantenerse esta dinámica, la función del Fondo como garantía del sistema podría verse comprometida en el largo plazo, a menos que se implementen medidas que reduzcan la presión financiera o fortalezcan sus fuentes de ingresos”, advierte el informe.
El IPS actualmente paga jubilaciones y pensiones 13 veces al año, sin financiamiento estatal. Para sostener este pago adicional, el informe señala que sería necesario incrementar en 1,25 puntos porcentuales la tasa de aporte del 12,5% destinada al FCJP, elevándola a 13,75%.
Bajo este esquema, los aportes serían suficientes para cubrir la totalidad de los pagos hasta 2036, permitiendo la recuperación del superávit corriente hasta ese año. Entre el inicio del financiamiento del BAA y 2036, las rentas del Fondo de Reserva se integrarían íntegramente al FCJP, ya que no serían necesarias para cubrir prestaciones.
A partir de 2036, el sistema comenzaría a utilizar esas rentas, las cuales se agotarían hacia 2047. Desde entonces sería necesario recurrir al capital del Fondo de Reserva.
Se explica que la secuencia de estos tres hitos —uso de rentas, uso del Fondo de Reserva y posible agotamiento— evidencia que, aunque existe margen de maniobra, las tendencias demográficas y financieras obligan a actuar preventivamente.
El informe subraya que la solvencia actual no debe interpretarse como una garantía permanente, sino como una oportunidad para implementar ajustes graduales que consoliden la sostenibilidad del régimen en el largo plazo.
Señalan tres ejes centrales para fortalecer el sistema previsional
El estudio identifica tres ejes centrales para fortalecer el sistema previsional: cobertura, sostenibilidad financiera y prestaciones de calidad. En materia de cobertura, recomienda ampliar el alcance del IPS, dado que el modelo actual, basado casi exclusivamente en trabajadores asalariados formales, es insuficiente frente a un mercado laboral con alta informalidad y gran presencia de trabajadores independientes. Esto implica adaptar los mecanismos contributivos y desarrollar esquemas flexibles que incorporen a quienes hoy quedan fuera del régimen tradicional. Respecto al descalce generado por el pago del aguinaldo de los jubilados (BAA), recomienda avanzar hacia una fuente de financiamiento específica y un marco normativo permanente que elimine la “discrecionalidad” anual. Como alternativas, plantea un aumento de la tasa de aporte destinado exclusivamente al financiamiento del BAA y al fortalecimiento del FCJP. El estudio también sugiere vincular el Haber Mínimo Jubilatorio a la base mínima imponible, en lugar del salario mínimo, unificar los factores de actualización y aplicarlos de manera general al cálculo. Evaluar, en conjunto con el Estado, mecanismos viables y consensuados que aseguren su participación financiera. Analizar una convergencia gradual hacia una edad de jubilación ordinaria única y mejorar la administración de activos públicos, especialmente inversiones inmobiliarias, consideradas una herramienta clave para la sostenibilidad financiera del sistema. Finalmente, el informe insta a impulsar un diálogo social amplio para revisar parámetros normativos, fortalecer financiamiento.
Jubilados se multiplicarán por 7
Según el informe actuarial, en diciembre de 2024 el IPS registró alrededor de 87.000 beneficios pagados por jubilaciones y pensiones. Las proyecciones muestran que este número crecerá de manera sostenida en las próximas décadas, hasta superar los 668.000 beneficios hacia el año 2100.
Para ese mismo año, se estima que la cantidad de aportantes en el rango etario correspondiente alcanzará aproximadamente 1.217.775 personas. Esto implica que el número de jubilados se multiplicará por 7,7 veces, lo que generará un aumento significativo del gasto anual en pensiones, una mayor presión sobre la sostenibilidad del fondo y evidencia un proceso acelerado de envejecimiento entre los asegurados.
El incremento previsto confirma que la transición demográfica será el principal desafío del IPS en los próximos 70 años. Actualmente, la relación es de un jubilado por cada 10 aportantes; sin embargo, para finales de siglo esa proporción se deteriorará drásticamente, con menos de dos cotizantes por cada jubilado.
Con este escenario, el sistema dejará de ser sostenible únicamente con los aportes corrientes y el Fondo de Inversión Previsional deberá cubrir déficits crecientes. Dentro de este periodo se tendría que revisar nuevamente la necesidad de reformas paramétricas, como elevar la edad de jubilación, aumentar los años de aporte, revisar la fórmula de cálculo o subir las tasas de contribución.