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De sofocar crisis en universidades, a la carrera de ser rector de la UNA

El Dr. Ricardo Garay, a quien le tocó apagar varios incendios en diversas universidades tanto públicas como privadas, figura como uno de los candidatos a ocupar el cargo de rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

Cobró protagonismo luego de la rebelión #UNAnotecalles, en el 2015, pues asumió la intervención de varias unidades académicas. Antes le tocó intervenir la Universidad Sudamericana, desde finales del 2014. Al año siguiente, hizo lo propio en la Universidad Nacional de Pilar por espacio de seis meses. Después le llamaron para lo mismo en la Facultad de Filosofía de la UNA tras la revuelta señalada, de octubre a enero del 2016.

Es consciente de que no será tarea fácil atraer los votos de decanos y del estamento docente. “En realidad, entrar sin ser decano y sin ser asambleísta, no es nada fácil”, refiere y comparte que “sería la primera vez en la historia de la UNA” en que un offsiders, es decir, uno que no es decano ni asambleísta llegue al cargo de rector.

Le ayuda su perfil –quizá– porque conocen de su trayectoria en las horas más difíciles de la UNA y de otras instituciones del sector.

Por encargo del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) asumió uno de sus más ajetreados trabajos: intervenir en la Universidad Privada del Guairá (UGP) que tenía casi 60 filiales en todo el país. Duró de febrero a noviembre del 2016. Un mes después, en diciembre, no se quitó el traje de bombero y fue a sofocar la entonces hoguera que por entonces sumía a la Facultad de Ingeniería de la UNA (Fiuna).

Comentó que ya contactó en persona con al menos la mitad de los 61 asambleístas. Sin contar, claro, con el ex rector Abel Bernal, quien se encuentra de permiso por la afección de salud que padece.

La elección sería en la segunda quincena de abril próximo. Garay intentará abrirse paso entre otros candidatos al cargo de rector: el Dr. José Raúl Torres Kirmser, decano de la Facultad de Derecho; Nicolás Guefos, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Facen) y la Dra. Zully Vera, decana de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ).

Asegura que se propone desarrollar una “campaña eleccionaria transparente en la que los candidatos a rector y vicerrector de la UNA participen en varios debates ante los diferentes estamentos y público en general, incluyendo propuestas y trayectoria”.

Es partidario, además, de que esta votación esté exenta de toda influencia político-partidaria y gubernamental para “evitar que se repitan bochornosos episodios acaecidos en la última elección de rector y vicerrector, en la que fue electo Froilán Peralta como rector y Andrés Amarilla como vicerrector”, apunta.

Inercia. Para Garay, la UNA precisa recobrar la credibilidad y protagonismo que tuviera antes de los escándalos por repartija de rubros, etc.

“La UNA está en un periodo de inercia pos #UNAnotecalles en que nadie quiere levantar la cabeza. Si vos hablás de UNA y dicen: ‘qué quieren estos de la UNA si son una manga de corruptos’. Quedó el estigma”, coincide.

Comenta que tanto el decano de la Fiuna, Rubén López, como el estamento estudiantil de la Facultad Ciencias Agrarias (FCA), donde él es docente, le propusieron postularse al cargo de rector.

“Para mí es un lindo desafío, es una manera de culminar mi carrera universitaria. Hace años estoy como profesor titular en Ciencias Agrarias, donde por mi popularidad hizo que el estamento estudiantil sea el primero en pedirme que me lance. Ahí surgió este tema y conversando con colegas de la facultad con quienes compartimos ideales y visualizamos una universidad que recobre el protagonismo que tuvo en otro periodo”, comenta.

Lo que pretende, si llega a ser rector es la UNA “recobre protagonismo” y tenga una incidencia real y práctica en la sociedad. “Léase, marcar pautas sobre grandes temas nacionales: tema Metrobús, el puente Remanso se agrieta, hay problemas técnico y que la Fiuna salga y diga: ‘tenemos que hacer esto’. En problemas agrícolas, qué dice la FCA para poner fin al tema de los transgénicos, los problemas ambientales”, cita.

Anuncia que su gestión tendrá como uno de sus ejes, el bienestar docente. “Si queremos cambiar la universidad y dejar el verso, que el docente se sienta dignificado, que se ancle a su facultad y no sea más taxi”, señala y añade otro punto: “internacionalizar más la UNA”, ante retroceso que sufrió en el último lustro.

A su criterio, la UNA tiene que recuperar su autarquía, en cuanto a la disposición del presupuesto. “Hoy somos una dependencia de Hacienda y nos tratan como a cualquier otra dependencia administrativa cuando que somos una universidad. Vos pedís caja y te dicen que este es el tope y lo siento”, repara y menciona al Poder Judicial que en su opinión “es más cuestionado que la UNA en cuanto a corrupción y transparencia”; pero tiene un manejo absoluto y autárquico de sus fondos.

“La ironía de la universidad es que tiene uno de los mecanismos de contraloría ciudadana más transparente: tenés estudiantes, egresados, docentes además del administrador que es decano. O sea, no puede ser que no se pueda controlar bien”, concluye.

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