“Eso es todo lo que dice la ley que creó a la Senad. Hay como una especie de situación de hecho con el tiempo y eso se convierte en lo que tenemos hoy, que es una fuerza pública que en realidad no tiene facultades constitucionales para serlo”, explicó ayer Jorge Rolón Luna, ex magistrado y catedrático, al referirse al artículo 172 de la Constitución que define como fuerzas públicas exclusivamente a militares y policías.
“Hay que decir dos cosas. Esto se fue dando con el tiempo, empieza ya con los años 90, no es una responsabilidad de este Gobierno, ni mucho menos. Segundo, esa ausencia de regulación en una institución que afecta a los derechos civiles se hizo de la mano del Ministerio Público y el Poder Judicial”, añadió.
Once años después de la creación de la Senad, la Ley N° 1881/2002 introdujo la figura del agente especial de la Senad. Esta norma establece que estos agentes serán utilizados para entregas vigiladas y operativos encubiertos.
Finalmente, un decreto N° 5279/05, firmado por el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, dispone que los agentes especiales podrán portar armas en “misión operativa y de seguridad (...) Tratándose de revólver, hasta el de calibre 38 mm y, en el caso de la pistola, hasta el de calibre 9 mm”. Podrán utilizar armas de mayor calibre para procedimientos, con la autorización del secretario ejecutivo.
FORMACIÓN. Actualmente la Senad cuenta con más de 200 agentes especiales. El proceso de formación dura unos diez meses y el salario base es de G. 2.500.000, comentaron desde la institución. Desde la renuncia de Luis Rojas como secretario ejecutivo, ningún funcionario quiso dar declaraciones hasta tanto se defina su sucesor. El cargo es interinado por Nancy Delvalle.
Según indicaron en conversación fuera de micrófono, durante la formación se dictan distintas materias, así como talleres ofrecidos por personal de la Policía Federal de Brasil y la DEA, de Estados Unidos. Los agentes no cuentan con escalafones, por lo cual los recién egresados tienen las mismas prerrogativas que los más antiguos.
La academia funciona permanentemente, pero dependiendo de los recursos presupuestarios, algunos años no hay nuevas remesas de agentes especiales. Uno de los cuestionamientos a la Senad es la escasa formación de agentes, ya que los estudios para ser un oficial de Policía duran 4 años y para suboficial, 2 años.
“Esta escuela entre comillas a veces, que no existe formalmente, a veces funciona, otro año no, es un misterio. No está certificado. Además de certificación, tiene que tener un programa mínimo (…) Ellos por ejemplo no tienen un manual de uso de la fuerza que te diga cómo usar, cuándo usar y los distintos niveles de uso de la fuerza”, comentó Rolón Luna, quien como integrante del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura realizó en el 2014 un informe especial sobre los vacíos legales detrás de la Senad. Para el organismo, y distintos abogados, la Secretaría Antidrogas actúa sin ningún tipo de respaldo legal y violando la Constitución.