Arte y Espectáculos

“De estas crisis uno renace, resurge de otra manera”

 

Cambiar el espacioso escenario por la sala de casa no es nada fácil para los bailarines por lo que, en tiempos en que salir no es una opción, lo que resta para las figuras del ballet es “vivir el día a día” y esperar a que la tormenta pase.

Para el bailarín, coreógrafo y docente español Igor Yebra (Bilbao, 1974), la pandemia del Covid-19 implica para él y los integrantes de la compañía que dirige, el Ballet Nacional del Sodre (BNS) uruguayo, “una gran pérdida” y un nuevo desafío, le cuenta a Efe desde su domicilio en Montevideo.

Pese a que, tras la suspensión nada más estrenarse su primera producción de 2020, Un tranvía llamado deseo, comenzó a trabajar con sus bailarines por videoconferencia en clases de mantenimiento, para Yebra es “una utopía” pensar que la danza no sufre con el confinamiento.

“Un bailarín, y más un bailarín de danza clásica, necesita un espacio y ciertas condiciones. No es como un músico que en su casa, molestando a los vecinos, puede seguir trabajando (...) Para nosotros es una gran pérdida porque tampoco son unas vacaciones; en las vacaciones, los bailarines quieras o no están en movimiento”, expresa.

Sin embargo, consciente de que la situación generada por el virus afecta a todos, sean directores de algo o “cabezas de familia”, reconoce que este es otro desafío más en la continua “montaña rusa” de su carrera.

“(La pandemia) es otro más, la única diferencia es que cuando te viene una cosa así, un desafío de esta manera que nadie se lo esperaba y ocurre para todo el mundo, lo único que queda es poner la mejor cara posible e intentar mantenernos a flote”, recalca.

EVITAR EL NAUFRAGIO. Cuestionado por su visión del panorama actual, Yebra, que ha actuado en espectáculos y giras con compañías de los cinco continentes, asegura que lo primordial es la resiliencia.

En esa línea, el artista cree que lo que pide el momento es “actuar, remar, trabajar y hacer todo lo posible” para salir de la crisis.

“Esto es como un barco. Cuando parece que va a naufragar lo que tiene que hacerse en todo el mundo es remangarse y ponerse a trabajar, dejarse de reflexiones, de pensamientos y sobre todo de quejas”, opina.

A su vez, el director artístico del BNS recalca que es importante aprender de la experiencia para salir adelante.

“Yo me ocupo en un sector, el de la cultura, que siempre vive en crisis y siempre ha vivido en crisis, pero también es cierto que de estas crisis uno renace, resurge de otra manera y encuentra caminos diferentes; la prueba es que la cultura sigue estando ahí, sigue luchando”, subraya.

Yebra destaca que la cultura tiene un lugar de vital importancia y resalta que, como sucedió con el concierto de lucha contra el sida de 1992, el mundo de la cultura ha demostrado que si “se vuelca” en una causa puede aliviar a la gente y alentar la solidaridad.

“Por eso es fundamental seguir apoyando la cultura y nosotros, que estamos dentro de ese mundo, seguir batallando para que esto ayude y alivie a la gente”, concluye. EFE

Dejá tu comentario