Perú hizo lo justo para ganarle a Paraguay en un partido donde ambos entrenadores utilizaron lo mejor de su repertorio táctico.
Tanto Ramón como Gareca trataron de neutralizarse y jugaron con la pizarra. El primer acto fue del entrenador peruano y en el segundo del Pelado. El Tigre corrió con mejor suerte, pues el único gran descuido albirrojo lo cobraron con gol.
Paraguay apostó a cortar el circuito en la zona media. Villalba fue el guardaespaldas y no desentonó, procuró meter buenos balones y en algunos lo logró, en ambos tiempos, de hecho tuvo un rendimiento alto. Que si se cortó el circuito peruano y acaso sí, pero no se contaban con los pelotazos a espaldas de los volantes centrales que venían desde la última línea rival. Ahí estuvo el negocio de Perú en el primer acto.
Derlis pasó desapercibido y uno de los carriles siempre quedaba al descuido cuando sobrevenía un cambio de frente repentino.
Es que Advíncula los tuvo a mal traer a Richard y a Samudio, a quienes les caía con sus proyecciones y las mayoría salió ganando. Por allí vino el primero. Reyna hizo una de crack y apilonó a la defensa paraguaya que descuidó a Farfán y este pisando el área remató y cobró. Nada que hacer para Antony, un error que costó demasiado caro.
Por los laterales Paraguay la pasó mal en el primer tiempo. Es que sabemos de las falencias de Piris y de nuevo contra Perú esa cuestión física en el mano a mano, en especial con Farfán, le costó, hasta que Ramón decidió tirarlo a Derlis por derecha. Cercó a Farfán y con esto Guerrero quedó aislado aunque Reyna siguió apareciendo por todos lados.
Que si se pudo empatar, claro que hubo situaciones; la más clara la de Bobadilla, tras un buen tiro libre de Derlis. Partido duro, peleado, sufrido, Paraguay no jugó mal, pero los descuidos generalmente se pagan con goles.