17 may. 2026

De carne somos

El 1 de agosto de 2009, el ganadero Cecilio Ledesma seguía el rastro de una vaca que le había sido robada de su establecimiento en Horqueta, cuando vio que las huellas ingresaban a una zona boscosa de Yvyraty. Decidido, se metió en la espesura, apartando ramas a su paso, cuando divisó un campamento, en donde un grupo de hombres y mujeres lo interceptaron con armas de combate.

La vaca desaparecida estaba allí, pero ya totalmente carneada, cortada en tiras y colgada de las ramas, secándose al sol. Otros pedazos estaban en finas estacas de madera, asándose lentamente sobre un precario fogón. No tuvo tiempo de fijarse en más detalles, porque los hombres armados lo intimaron a que saliera de la propiedad. Probablemente lo confundieron con un campesino lugareño extraviado, porque lo dejaron ir, tras amenazarle.

Ledesma creía que se trataba de un grupo de abigeos y fue a comunicar a la comisaría de Horqueta. Dos oficiales, Molinas y Argüello, acudieron a verificar, pero ya no hallaron a los ocupantes, aunque sí muchas pertenencias abandonadas.

Se habían llevado las armas y municiones, pero dejaron papeles y documentos, cajas de víveres, toda la carne faenada y el asado aún cociéndose sobre el fogón.