En comunidades rurales de Itapúa y Caazapá, más de 50 mujeres están transformando un saber heredado en una oportunidad concreta de desarrollo.
A través del proyecto Guardianas del Pohã Ñana y el Legado de Moisés Bertoni, estas mujeres se dedican a la producción de plantas medicinales nativas, combinando prácticas de conservación ambiental con el uso sostenible de la biodiversidad local. Entre ellas Juana y Saturnina comparten su experiencia en este camino que les ofrece cultivar nuevas oportunidades económicas para su comunidad y sus familias.
El resultado va más allá de la huerta e implica empoderamiento, generación de ingresos propios y fortalecimiento de la economía familiar y comunitaria.
El pohã ñana, la medicina tradicional basada en hierbas nativas del Paraguay, forma parte de la identidad cultural y hoy se revitaliza uniendo a estas mujeres.
Durante generaciones, este conocimiento fue transmitido de manera oral, principalmente por mujeres, en ámbitos familiares y comunitarios. Sin embargo, con el paso del tiempo y los cambios sociales, muchas de estas prácticas fueron perdiendo visibilidad y valor económico.
El proyecto viene a revertir esa tendencia, reconociendo a las mujeres como guardianas de un patrimonio vivo y brindándoles herramientas para potenciarlo.
El proceso. Las participantes del proyecto dedican tiempo, saberes y esfuerzo al cultivo de especies medicinales nativas, aprendiendo técnicas de producción, cuidado, secado y comercialización.
Al mismo tiempo, incorporan criterios de conservación que protegen la biodiversidad local, evitando la sobreexplotación y promoviendo el uso responsable de los recursos naturales.
Esta combinación entre tradición y sostenibilidad permite que el pohã ñana siga vigente y adaptado a los desafíos actuales.
laS protagonistaS. Una de las historias que refleja el impacto del proyecto es la de Juana Jara, madre de tres hijos. En su huerta encontró no solo una fuente de sustento, sino también un espacio propio para crecer y crear. Gracias al acompañamiento recibido, hoy Juana cultiva y comercializa plantas medicinales y, además, innova con productos que responden a nuevas demandas del mercado.
Entre ellos, se destacan su propio mix de hierbas supermate y los hielos con yuyos para el tereré, una propuesta original que combina tradición y creatividad.
“Desde que empecé el proyecto, empecé a valorizar los plantines medicinales. Antes le daba poco y nada de uso e importancia. Pero al tener mis propias plantitas, ya cambia, porque es mío”, expresa Juana.
Sus palabras reflejan un proceso de apropiación y autoestima que se repite en muchas de las guardianas, el reconocimiento del valor de su trabajo y de su conocimiento.
Otra protagonista es Saturnina Almada, conocida como ña Nina, quien trabaja la huerta junto a su esposo. Para ella, el proyecto no solo representa una mejora económica, sino también la posibilidad de preservar una tradición que considera esencial. “Poder seguir trabajando por mis hierbas y que siempre estén lindas, ese es mi sueño. Y que haya más personas que quieran y sigan haciendo esto, ha de haber gente más joven que pueda seguir haciendo esto y continuando con la tradición”, señala.
El proyecto es implementado por el Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (CECTEC), con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y financiado por el Fondo para el Medioambiente Mundial (FMAM/GEF).
Su enfoque integral busca proteger el saber ancestral, promover la conservación ambiental y dinamizar la economía local, colocando a las mujeres rurales en el centro de la iniciativa.
Esta experiencia cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que el pohã ñana fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este reconocimiento reafirma su importancia no solo para la salud comunitaria, sino también como legado cultural del Paraguay.
Al fortalecer a las mujeres que lo practican y lo transmiten, el proyecto contribuye a que este patrimonio siga vivo, generando bienestar, identidad y oportunidades económicas en las comunidades.
Así, desde sus huertas, las Guardianas del Pohã Ñana cultivan mucho más que hierbas, siembran autonomía, preservan cultura y construyen un futuro sostenible para sus familias y territorios.