El juez Andrés Casati tomó una medida polémica en el caso del ex ministro del Interior Sabino A. Montanaro. Pero la razón de la acción judicial sería más bien la de distraer a la opinión pública, de forma tal a que se olvide de cierta cuentita a su nombre que está guardada en un banco suizo.
Las sospechas se acrecientan cuando justifica su cuestionada maniobra. Para salvar la crítica de que una persona mayor de 70 años no puede guardar prisión en una cárcel pública, arguye que al tomar su decisión desconocía la edad del ex represor.
Además de risible y poco creíble, esta excusa es una muestra de que el juez Casati se quiere pasar de vivo. Aunque en verdad actúa como un cachafaz cualquiera.
A todos los que se “rascaron” la vestidura -algunos por ser realmente legalistas y otros por puro hipócritas oportunistas- por el eventual abuso que significa tenerle preso a Montanaro a su 87 años, hay que recordarles que la legalidad existente ahora es muchísimo mayor que la que existía cuando Montanaro no era un “inocente anciano”.
Es por eso que la Corte Suprema de Justicia puede rever esta medida si considera que se viola la ley. Algo que no ocurría cuando Montanaro era el tenebroso personaje que mandaba por vidas y haciendas ajenas.
Hay que advertir, sin embargo, que la democracia se vuelve más fuerte con justicia y no con venganzas.