29 jun. 2026

Cuando llames al call center de IPS

Por Luis Carlos Irala luis-irala@uhora.com.py

Las veces que escuché las quejas de los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS) sobre las peripecias que deben sufrir para conseguir un turno para consultar con algún médico, siempre me parecieron exageradas. Esto es quizás porque en más de 15 años de aportes a lo sumo consulté en seis oportunidades, y en la mayoría de los casos de urgencia recurrí a sanatorios privados.

Pero desde hace unas semanas estoy viviendo en carne propia el vía crucis al que son sometidos los asegurados del IPS para conseguir una cita. Como la modalidad impuesta por el ente previsional es la de llamar al call center, tomé el teléfono y llamé al 0800 115000. Las veces que ingresé en línea me pasé varios minutos escuchando consejos a través de una voz grabada. Probé por la mañana, insistí a la tarde y volví a intentar por la noche. Solo consejos a través de voz pregrabada.

Ante la imposibilidad de quedarme prendido tanto tiempo al teléfono pedí ayuda a mi esposa para que intentará entrar en comunicación con el call center y conseguirme la cita. Tampoco resultó.

Así pasaron varios días hasta que, en un oportunidad, ya totalmente desesperanzado, tome el teléfono y, como por un milagro, respondió una mujer. Recuperé la respiración y dije ¡por fin! La telefonista me pregunta el motivo de la llamada y le manifiesto que es para pedir una cita médica con un especialista. La mujer me pide que espere en el tubo. Mientras, se escuchan voces de varias personas, pareciera ser una reunión familiar o de camaradería, hasta se escuchaban voces de niños. Por un momento dudé si en verdad había llamado al call center del IPS.

Tras unos minutos la mujer atiende de nuevo el teléfono y me dice que ya no quedan citas, que ya todas estaban agendadas y que si el sábado lograba ingresar al call tenía ya más posibilidad de conseguir una cita. ¡Qué desplome! Todo mi sacrificio fue en vano. No conseguí nada.

Esta realidad me hizo pensar varias cosas. Una de ellas es que el IPS está colapsado, no tiene capacidad para atender a sus asegurados y que me sentía estafado y engañado por la institución que supuestamente es la responsable de cuidar de mi salud.

Reflexioné y dije que con el dinero que me descuentan puedo contar con el mejor seguro médico del país y consultar cuantas veces quiera y hacerme el tratamiento requerido. Me sentí más que frustrado, porque por una ley se le exige al trabajador y al empleador “optar” solo por el IPS. Estoy atado a algo que para nada me sirve, que en vez de ayudarme en mi salud, me enferma.

Creo que es el momento de volver a desempolvar los viejos proyectos de desmonopolización del IPS, hay que darle al trabajador una mejor opción, o por lo menos otra opción. Que alguien haga justicia.