“La obra la había escrito el 15 de mayo del 2013, en el Día de la Madre. Es un poema a la madre, a la que nos regaló la primera sonrisa, el primer beso”, comenta el escritor, al tiempo de mencionar que está feliz por el premio que llegó precisamente cerca de esa fecha tan especial.
Ese galardón significa mucha responsabilidad para él. “Me siento un bendecido, un chico con suerte (...) Pero todavía tengo que mejorar mucho. Todavía hay mucho que aprender, estamos en camino, estamos mirando hacia el frente sin olvidarnos de dónde venimos”, dice emocionado.
inicios. Cristian David nació en Lambaré, en 1987; tiene 27 años y es narrador y poeta. López escribe en español y guaraní, y publicó Poemas del exilio (Universos, Mieres, 2010). Además es coeditor y traductor de Cantos guaraníes/Guarani purahéi. “Ahora estamos llevando a cabo una revista literaria que se llama Anáfora; el primer número puede que salga este mes”, comenta.
De niño no leía mucho, ya que se formó en el interior, en donde carecían de bibliotecas. “Creo que a los doce años ya garabateaba cosas; pequeñas frases, ocurrencias. Luego leía libros como el Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne, textos que aparecían en los suplementos culturales, y otros. Leía de todo, pero ese todo todavía era muy poco”, reflexiona.
Instalado en España, donde fue tras su entonces novia, hoy su esposa, Marta, Cristian empezó a leer más, ya que era fácil acceder a libros.
“Cuando llegué, empecé a trabajar pintando casas. Ahora estoy estudiando Grado en Lengua Española y sus Literaturas en la Universidad de Oviedo”, cuenta.
Con Marta, su musa, Cristian ayuda a pasar la nostalgia por volver al país, de donde partió en el 2008 en busca de nuevos horizontes.
“Es mi compañera, la que me aguanta, con quien hablo en guaraní, tomo el mate, el tereré y como vori vori, mi comida favorita”, cuenta el carismático escritor, quien planea en algún momento volver a Paraguay. “Pensamos volver, es nuestra ilusión”.
En cuanto a la inspiración, Cristian no tiene temas fijos. “Mi proceso de escritura es libre. Es decir, la inspiración es libre. No puedo decir que la inspiración esté ahí cuando yo quiera”, comenta, al tiempo de agregar que, en su caso, “los poemas aparecen poco a poco”.