Por Carlos Elbo Morales
Conocido pero poco difundido, el cáncer de pene es una de las enfermedades que afectan a la población masculina del país. En países más desarrollados, donde no es tan frecuente, la mortalidad por esta causa es del 10 al 25%. En cambio, en Paraguay se estima que las muertes ocurren en alrededor del 40 a 50% de los casos diagnosticados, explica el doctor Antonio Cubilla, Premio Nacional de Ciencias en el 2002. La cifra, que redobla la de otros países, tiene como principal causa la consulta tardía de los pacientes, que llegan a los centros asistenciales con tumores muy grandes.“En los últimos dos años aparecieron como 160 casos diagnosticados en nuestro país. Eso daría una tasa de incidencia de dos casos por cada 100.000 habitantes. En naciones donde esta patología es poco común, se registra un caso por cada 100.000. En los lugares donde más pacientes se registran, como Brasil y África, la estadística se sitúa en cuatro por cada 100.000 personas de la población masculina. En Paraguay —según los registros del doctor Pedro Rolón— teníamos de tres a cuatro diagnósticos por cada 100.000, hace unos 20 años”, detalla.
¿Qué es?
El cáncer de pene es indoloro. Se manifiesta inicialmente con una mancha roja, blanca o negruzca en el glande o en la superficie interna del prepucio, o con un gránulo, nódulo o tumor sobreelevado. En sus formas más avanzadas, existe destrucción del órgano. En este estado, es reemplazado por una masa grande blanco-grisácea o hemorrágica con invasión de la piel y agrandamiento de los ganglios linfáticos en la ingle, que indica diseminación regional del cáncer.Esta enfermedad se genera por dos vías, explica el doctor Cubilla. La primera está relacionada con el virus del papiloma humano (HPV). La segunda no es bien conocida, pero se cree que está asociada con una inflamación crónica llamada liquen escleroso, que produce fimosis. Esto se genera por la dificultad para retraer el prepucio sobre el glande. La mitad de los casos están producidos por tres especies de virus involucrados: el 16, el 18 y el 11.
Cuando está presente, esta enfermedad ya no es contagiosa. Más bien es el resultado de un largo proceso, describe Cubilla. “El inicio se puede producir con el contagio del virus o la infección crónica en la juventud. Entre los 30 y 40 años aparecen las lesiones precancerosas. Una vez establecida esta enfermedad, no es contagiosa. Al romper el tejido que cubre el pene —entre los 50 y 70 años—, se produce el cáncer infiltrante, que se extiende a otros tejidos”, añade.
¿Se conoce?
Desde hace años, el doctor Antonio Cubilla y otros profesionales se dedican a la investigación de esta patología en Paraguay. Comenta que existe poca divulgación médica y científica de este mal, sobre todo en las poblaciones económicas más vulnerables, principales afectadas. El investigador menciona que quienes realizan los estudios sobre este tema tienen una deuda pendiente con la población, al no difundir los resultados.“Esto —dice, refiriéndose a la difusión de los trabajos— puede tener mucho impacto en el mejoramiento del pronóstico, bastante grave en nuestro país. El estudioso está más interesado en canalizar su curiosidad y en avanzar en el conocimiento. En realidad, la socialización de los datos deberían hacerla otras personas más expertas en comunicar. Pero esta disciplina, la divulgación científica, es muy incipiente en Paraguay”.
En el sistema de salud, tanto en el sector público como privado, existe información sobre este tipo de cáncer. Sin embargo, esos datos no están sistematizados y preparados para un programa divulgativo. “Para conocer la incidencia o la prevalencia de esta enfermedad, está el Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud Pública. Esta única fuente confiable está dirigida por el doctor José Barreto, distinguido y muy serio profesional, científico y estrecho colaborador en esa área. Sin embargo —ahonda Cubilla—, las informaciones ministeriales sobre tumores que de vez en cuando aparecen, no se refieren a los datos de este registro”.
¿Cómo surge?
La ignorancia, la dejadez, el no prestar atención a una lesión pequeña y la falta de consulta a tiempo son factores que influyen en la aparición de este problema. A estas causas se suman la no prevención en las relaciones sexuales y el hecho de que algunos médicos o curanderos no identifiquen como importante la lesión y receten cualquier crema o yuyo.
“Las mismas causas están presentes en todos los países, pero hay algunas variaciones. Cuando los cánceres in situ; es decir, leves o iniciales, se diagnostican a tiempo y son tratados, estos pacientes se curan y ya no avanzan a la etapa invasiva. En Paraguay, la mayoría de los in situ se convierten en invasivos y entonces aumentan los casos más graves”, refiere Cubilla.
¿Qué hacer?
Una consulta con el urólogo ante la aparición de cualquier lesión en el glande o el prepucio nunca está de más. De acuerdo al diagnóstico, el profesional determinará qué hacer, menciona Cubilla. En cuanto a la prevención, el doctor recomienda la circuncisión a los pacientes con inflamación crónica del prepucio y fimosis. Esta medida se sugiere en los casos en que el paciente no está acostumbrado a la limpieza de su órgano genital, según los estudios hechos por los investigadores.“El problema de la falta de agua corriente también hace una diferencia. Quienes no la poseen, no logran una buena limpieza. Un estudio en el Brasil demostró una mayor frecuencia de cáncer peneal en quienes no usan el agua corriente para bañarse. Los médicos que trabajan en el área rural o urbana marginal con pacientes poco escolarizados, sin cultura médica ni posibilidades de buena higiene debido a la pobreza, deberían recomendar una circuncisión al momento del nacimiento. Lo notable es que, en Paraguay, esta cirugía se practica en la población con menores riesgos para cáncer de pene y no en aquella que la necesita”, afirma el doctor Cubilla sobre este problema, en el que la prevención, orientación y sobre todo la conciencia son necesarias para seguir con una vida plena y saludable.
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Apáguelo
El doctor Antonio Cubilla menciona a las relaciones sexuales sin protección como otro factor que contribuye a la aparición del cáncer de pene. A través de esta vía se transmite el virus del papiloma humano. Además, señala como otro causante al tabaco. “Se debe incrementar en 50% el impuesto a los cigarrillos para disminuir el número de fumadores. Si a nuestros legisladores les interesa su población más vulnerable, deberían hacerlo”, opina.
Según describe el investigador, en un estudio epidemiológico realizado en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina, con 115 pacientes que padecen de este mal, se pudieron determinar sus características más frecuentes: adultos de 60 a 80 años, la mayoría fumadores crónicos fuertes, con una educación que no alcanza el 6.º grado, pobres y con múltiples parejas sexuales.