Ambas cámaras del Congreso, pero el Senado en particular, terminan el año aprobando leyes a tambor batiente y con una aplanadora comandada por el cartismo que utiliza esa mayoría para finiquitar leyes de impunidad, otras impopulares y algunas hasta inconstitucionales.
Un llamativo hecho se apoderó de la Cámara de Senadores en este periodo cuando hasta hace poco era impensable que se dé por sentada la aprobación de iniciativas como la del diputado Yamil Esgaib que hoy cuenta con media sanción y busca mayor impunidad para corruptos. El plan está a merced de lo que haga la mayoría en el Senado y no se descarta que se estudie a tambor batiente en la clausura del periodo legislativo, que se puede dar este miércoles.
En este periodo, el coloradismo, con ayuda de algunos sectores opositores, blindó al senador Hernán Rivas, sospechado de portar un título mau para acceder al Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
Pero esta situación bastante preocupante inició hace poco menos de un mes con el juramento de Alicia Pucheta en el Senado como representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura (CM).
Según los detractores de la legalidad de dicho acto, el hecho de que la designación de Pucheta quedara firme con el juramento raya lo inconstitucional porque en el cargo aún no tenía plazo fenecido Enrique Kronawetter.
Pucheta logró jurar gracias al cuórum que brindaron liberales y ex miembros de Cruzada Nacional dando una mano a los colorados cartistas, que tenían trazada la hoja de ruta impuesta por el presidente Santiago Peña cuando designó a su representante en el Consejo de la Magistratura.
Cabe recordar que dicho acto que suele ser solemne, se dio a los empujones y también a los gritos.
A partir de este hecho, la mayoría avanzó con su hoja de ruta iniciada en diciembre, e incluso cuando la Iglesia dio en la homilía de Caacupé un tirón de orejas durante la celebración religiosa al gobierno de Peña, el cartismo aprovechó su mayoría para dar media sanción al proyecto de Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, que desde su inicio generó dudas en los trabajadores y en otros sectores. Al pedido de la calle de rechazar o simplemente postergar el tratamiento, privilegiando así un debate más amplio para entender y socializar los alcances del proyecto, el Ejecutivo respondió con represión.
La resistencia sobre el proyecto se dio principalmente porque existe el temor que como el IPS es una institución con liquidez, esta sea aprovechada por el gobierno de turno como ya pasó con anterioridad.
El pasado 13 de diciembre, tras recibir el documento del Senado, Diputados en una sesión que se dio en un tercer intento, aprobó tras diez minutos el proyecto. Luego se supo que varios canjearon por impunidad sus votos.
En la misma sesión, se dio media sanción al proyecto que busca reducir penas a corruptos que devuelvan lo robado, propuesta presentada por el diputado Yamil Esgaib y que tiene serios cuestionamientos en cuanto a su constitucionalidad.
Seguidamente, el Senado mutiló la ley de conflicto de intereses o puertas giratorias al eliminar artículos de la ley que establece el régimen de prevención, corrección y sanción de conflictos de intereses.
Blindaje. Como corolario, en un hecho que describe el comportamiento del Congreso se votó el blindaje de Rivas. En total, 29 senadores, pese a las denuncias de un título falso, admitieron la impunidad y se abroquelaron alrededor de Rivas. Excepto por Kattya González y Celeste Amarilla, quienes votaron por la expulsión.