A nueve años de prisión condenaron ayer, tras varios días de juicio oral, a Miguel Ángel Martínez Peralta, quien derramó soda cáustica a su propio hermano, al que dejó ciego.
Los jueces Víctor Alfieri, Daniel Ferro y Elio Rubén Ovelar encontraron culpable al acusado del hecho punible de lesión grave.
En el juicio oral, la fiscala Esmilda Álvarez solicitó la máxima pena de diez años de encierro para el encausado.
Por su parte, la defensora pública Eliana Beckellman sostuvo que su defendido tenía trastornos mentales, pero este argumento no pudo ser probado según los jueces.
El hecho se registró el 24 de setiembre del 2016, en la vivienda de la víctima, Salvador Esteban Ríos Peralta.
DECLARACIÓN. Según los jueces, la misma víctima declaró en el juicio oral cómo ocurrieron los hechos. Señaló que su hermano se quedó en su casa, ya que no tenía dónde ir, pero solo por un tiempo.
Después, ya en el citado mes, el encausado le llamó para tomar tereré y cuando fue hasta ahí, le tiró la soda cáustica en la cara.
Según los magistrados, también declaró la esposa de la víctima, quien corroboró los dichos de su marido. También otros testigos, incluso miembros de la fundación Fernando Oca Delvalle.
Todos coincidieron que los daños sufridos por la víctima eran irreversibles, por lo que quedó totalmente ciego.
Asimismo, los jueces señalaron que no se pudo probar que el acusado tuviera un trastorno mental grave, como alegó la defensa.
Igualmente, al analizar los puntos a favor y en contra del acusado, señalaron que el no contar con antecedentes penales era uno a su favor.
Con ello, en forma unánime, condenaron al acusado a la citada pena.