Un Tribunal de Sentencia condenó ayer a siete miembros de una banda de narcotraficantes que tenía nexos con el Cártel de Sinaloa, cuyo principal líder, el mexicano Jimmy Wayne Gallién Córdoba, falleció la semana pasada en su celda en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, a causa de una enfermedad.
Los sentenciados son Martín Víctor Manuel Huerta Flores, a 22 años de pena privativa de libertad; Armando Carrillo Flores, a una condena de 20 años de cárcel; mientras que Pablo Eliseo Brítez Núñez, Patricio Mario Fernández Villalba, Marcos Antonio de la Rosa y Ubaldo Alejandro López Galván recibieron la sentencia de 8 años de prisión.
A esa lista se suma la condena al abogado Hernán Liseras, quien recibió una pena de 2 años de encierro.
En la causa, el principal acusado era el mexicano Jimmy Wayne Gallien Córdova, considerado líder financista del Cártel de Sinaloa, quien falleció la semana pasada en su lugar de reclusión tras haber estado luchando desde hace tiempo contra una enfermedad autoinmune progresiva incurable, según informe del Ministerio de Justicia.
Juicio. El Tribunal estuvo presidido por la jueza Alba González e integrado por los magistrados Gloria Hermosa y Víctor Alfieri, quienes ordenaron el comiso de todo el dinero hallado en dólares y guaraníes, tanto en poder de los condenados como los incautados durante los allanamientos. También se dispuso la destrucción de la droga confiscada.
La investigación de la Fiscalía inició el 14 de setiembre de 2016, tras recibir una nota por parte de la Dirección de Inteligencia Técnica de la Senad, en la que comunicaban que ciudadanos mexicanos y paraguayos presumiblemente formarían parte de una estructura criminal. Estas personas se dedicarían supuestamente al tráfico de grandes cantidades de cocaína que serían acopiadas en el Paraguay para su posterior envío en contenedores al continente europeo.
En setiembre de 2016 un grupo de personas, del que formaría parte el ahora fallecido Gallien Cordova, comenzó supuestamente un plan criminal que tenía como finalidad ingresar al territorio nacional cargas de cocaína de los países productores de la región. El objetivo era remitirlas a su destino final, Holanda, para beneficiarse ilícitamente con el crédito económico producido por esta actividad.
El hombre sería el encargado de la logística, habría realizado giros de cantidades de dinero a nombre de un despachante y de una abogada a fin de que esta última abonara el importe del flete de las sustancias a los taxistas paraguayos Patricio Mario Fernández Villalba y Pablo Eliseo Brítez, quienes fueron detenidos en Villa Elisa, con una carga de 308 kg. de cocaína.