03 feb. 2026

CONCESIONES

ANTES QUE BONOS

Antes que buscar la emisión de los bonos soberanos me parece imperiosa una campaña para interesar al sector privado, nacional e internacional con concesiones de obras públicas que urgen al país.

Este sistema, al no comprometer financieramente a las generaciones futuras, transfiere toda responsabilidad al inversionista quien debe hacer viable el negocio en el plazo establecido para obtener utilidades.

Las concesiones de obras públicas funcionan. Gracias a este sistema Asunción concretó su Terminal de Ómnibus y el MOPC, a inicios de este siglo, transformó en autopista el sendero que era la 7 entre Minga Guazú y Ciudad del Este.

Existe y está en vigencia, desde 1997, una ley por la que se puede otorgar al sector privado la construcción, mantenimiento y operación de ferrocarriles, aeropuertos, puertos y rutas.

La concesión es la salida menos onerosa para el paraguayo. Al inversionista le corresponderá elaborar el proyecto, contratar empréstitos, cauciones, equipos, operarios, abonar sueldos y pagar impuestos y royalties al concesionario.

El sector privado persigue el lucro, por lo que al divisar que la oferta les redituará ganancias no escatimará esfuerzos en concretar el negocio. Por su parte, el Estado concedente tendrá como única preocupación garantizar la seguridad jurídica a los inversores.

Nuestras rutas pavimentadas se destruyen prematuramente por falta de un mantenimiento atendiendo que los ingresos fiscales solo alcanza para cubrir gastos corrientes y amortizar los préstamos tomados en el pasado.

Propongo la figura de la concesión porque no socializará las pérdidas que con seguridad se tendrá con el gerenciamiento de los bonos soberanos en manos de la burocracia estatal.

Eliseo Martín Álvarez

CI 657-692