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Con altura dejó huellas en Cusco

 

Carlos María Lugo Aquino (44), el paraguayo que se convirtió en ídolo en la cúspide del Cusco, con el Cienciano peruano campeón de la Sudamericana 2003 y Recopa 2004. Lugo llegó a inicios del año 2003 y fichó como defensor central por el Cienciano. “La pretemporada me costó bastante porque eran 3.300 metros de altura, algo nuevo y complicado para mí”, comenzó su relato a La Sobremesa de Fútbol a lo Grande por la 1080 AM. Sin ser favoritos de aquel certamen de la Sudamericana 2003, recordó: “No éramos considerados favoritos, pero entramos con una mentalidad ganadora cada partido, cada vez teníamos más confianza con gran humildad”, expresó.

Siguió relatando y dijo: “Enfrentamos a grandes equipos antes de llegar a la final (la U Católica, Santos y Atlético Nacional)”.

LA GRAN FINAL. En aquel entonces la final se disputaba en ambos campos, la ida ante River Plate fue en el Monumental (3-3). “Fue un partido más, siempre que jugábamos de visitante, teníamos una tranquilidad bárbara. En Buenos Aires salimos a caminar por las avenidas con total normalidad, no nos conocía nadie”, sostuvo.

El 19 de diciembre de aquel año, la vuelta se disputó en el Estadio Monumental de la UNSA de la ciudad de Arequipa, el encuentro culminó 1-0 con el gol del paraguayo, de tiro libre y lo recordó así. “Siempre ensayaba tiro libres después de las prácticas, con mis compañeros. Ese día me tuve mucha confianza, tomé la pelota y convertí el mejor gol de mi vida”, señaló y además añadió que ese gol y el campeonato continental le cambiaron la vida.

Por otra parte, recordó sus inicios en el fútbol. “Trabajé en el Mercado de Abasto y 4. En una ocasión me invitaron a jugar un campeonato en Itauguá. Me vio Guillermo Topo Giménez y me llevó a prueba, a los 10 minutos me saca y me dice ya está. Fue así que me presentó con dirigentes del Olimpia y pude llegar a fichar en 1998”.


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Copas ganó Lugo, ambas con Cienciano; en el 2003 la Sudamericana y en el 2004 la Recopa Sudamericana.

“No fue fácil estar solo en un país tan lejano, pensaba en mi familia. Me tuve mucha confianza. Marqué el gol de mi vida”.

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