Por Lucho Alvarenga
lucho@uhora.com.py
A finales de octubre visitamos la zona franca de Iquique (Zofri) para averiguar y conocer los entretelones que envuelven al negocio de vehículos usados, de gran auge en nuestro país y países vecinos, como el caso de Bolivia.
La agilidad en las transacciones está dada por el hecho de que las operaciones se realizan en la zona franca, aunque también hay aspectos que no dejan de ser llamativos en la comercialización, sobre todo, el pago del despacho aduanero.
En Iquique, la mayoría de las playas de venta de automotores, maquinarias y repuestos son manejadas por paquistaníes y compartidas con empresarios chilenos. Bolivianos y paraguayos hacen notar su presencia en el negocio de los vehículos.
El primer día conocimos a un compatriota que estaba en plena búsqueda de un vehículo económico para uso particular. De hecho, estaba ya adelantado en su búsqueda y logró adquirir un automóvil familiar modelo 2003 por 1.800 dólares. Relató que intentó conseguir un vehículo más antiguo y barato, pero no pudo, porque le dijeron que “hacía quince días que estaban estrictos y solo se podían sacar autos modelo 1999".
CONTRADICCIONES. Durante el recorrido por las playas de venta, nos encontramos con otros dos paraguayos. Nos presentamos como enviados de un empresario que quería invertir en la compraventa de automóviles.
Ambos compatriotas sí coincidieron en el modo operativo. Buscar las ofertas o el vehículo que se desea adquirir, negociar los precios (los modelos 1999 en adelante tienen una base de 2 mil dólares en adelante), pagar y contratar el transporte hasta Paraguay, que tiene un costo de 450 dólares.
En cuanto a los documentos, el comprador recibe la fotocopia de la factura de venta. El transportador se encarga de llevar el original y el visado del Consulado paraguayo en Iquique.
Una vez que llega el vehículo al puerto de destino, empieza otra historia con el despacho aduanero.
En la entrega de ayer, ÚH publicó la existencia de serios indicios de posible subvaloración de los vehículos.
LUJOSOS. En Iquique también están las playas que ofertan especialmente automóviles y camionetas lujosas a precios tentadores.
El encargado chileno del establecimiento visitado dijo que los precios pueden ser conversados y que no hay ningún problema en la compra hasta por internet. “Se compra y lo enviamos a destino”, apuntó.
LA VALORACIÓN DE ADUANAS SE MANTIENE BAJO SOSPECHA
ÚH publicó ayer datos concretos que señalan la caída de la valoración de vehículos usados de enero a octubre de este año.
Este hecho señala que si bajaron los valores establecidos de manera referencial a los automotores que son importados en su mayoría de la zona franca de Iquique, también redujeron los ingresos aduaneros.
Las autoridades de la aduana no desacreditaron ni enfrentaron con otros números los datos publicados. Dijeron que verificarán la estadística para poder cotejar y certificar si realmente se produjo el decrecimiento de la valoración de los autos usados importados.
Las dudas siguen flotando en torno al mecanismo referencial utilizado por la aduana, a partir de la resolución 436, que supuestamente fue implementada para reducir “la arbitrariedad” en la valoración de los vehículos.
Hay denuncias concretas, entre ellas de la bancada de Patria Querida de Diputados, que señalan la existencia de evasión impositiva, debido a que los técnicos de la aduana, en complicidad con importadores y despachantes, realizan subvaloraciones.
Durante la visita a Iquique pudimos constatar que el comprador recibe la fotocopia de la factura.
El encargado de transportar el vehículo hasta Paraguay es el que realiza los otros trámites. Accedimos a la copia de una factura que aparece con el monto pagado por el comprador y lleva el visto bueno del Consultado de Paraguay en Iquique.
Al menos, durante nuestra estadía, vimos que la mayoría de los vehículos modelo 1999 en adelante tienen un precio base de dos mil dólares.
Sin embargo, la factura que reciben los compradores no es considerada válida en la aduana.
Es en esta instancia donde supuestamente se producen las “dudas razonables” de parte de los técnicos valoradores y que dejaría abierta la ventana para especular “con lucros extras”.
Los cuestionamientos apuntan a que ciertos importadores mayoristas o casuales, estarían obteniendo valores menores para pagar menos impuestos.
Los compatriotas que trabajan en Iquique dijeron que el promedio que se paga por despacho de los vehículos de dos mil dólares en la aduana alcanzaba un máximo de 5 millones de guaraníes, en este caso los más nuevos.