Más de 20.000 policías fueron desplegados en la capital filipina y numerosas avenidas cortadas al tráfico, con motivo de la reunión de dos días del foro, integrado por 21 economías que responden por el 57% del PIB mundial y casi la mitad del comercio planetario. El Gobierno filipino reforzó la seguridad tras los atentados del viernes en París, reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico, y condenados de forma unánime en Manila.
“La propagación del terrorismo es un desafío global, y ese desafío requiere una acción concertada”, dijo el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev. A nivel estratégico, la cita de Manila se presenta en buena parte como un pulso entre China y Estados Unidos.
El presidente de EEUU, Barack Obama, defendió con fuerza el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), el tratado de libre comercio más ambicioso hasta la fecha, firmado por 12 miembros de la APEC y del cual China quedó excluida. Pekín por su lado defendió su proyecto, el Área de Libre Comercio para Asia-Pacífico (Ftaap), en fase de estudio hasta el año próximo y abierto a todos los miembros de la APEC. “No se trata solo de aumentar las exportaciones entre nuestros países de la región Asia-Pacífico, sino también de escribir las normas del comercio mundial en el siglo XXI”, dijo Obama a sus homólogos, en la primera reunión desde que se acordó en octubre el tratado, pendiente de ratificación.
Más allá de estas disquisiciones, los miembros latinoamericanos del foro (México, Perú y Chile) tratan estos días de ampliar sus posibilidades comerciales en la región más dinámica del mundo. AFP