El Vaticano publicó ayer una instrucción sobre las escuelas que será la base del nuevo dicasterio, ministerio vaticano de la Educación católica instituido en la nueva Constitución sobre la Curia que aprobó el papa Francisco el pasado 19 de marzo.
En estas pautas sobre cómo deben ser las escuelas católicas aparece un apartado dedicado sobre todo a la formación de los profesores en el que se especifica que “si la persona contratada no cumple con las condiciones de la escuela católica y su pertenencia a la comunidad eclesial, la escuela debe tomar las medidas apropiadas”.
Se establece además que “las escuelas católicas deben estar dotadas de una declaración de su misión o un código de conducta”.
Aunque en el largo documento no se especifica cuáles son los posibles comportamientos que violarían la identidad de la Iglesia.
Pero sí que se explica en las directrices que los docentes de la Iglesia Católica están llamados “a destacarse por una doctrina correcta y por la honestidad de vida en la formación de las jóvenes generaciones”. Por ello se les indica que además de su labor de didáctico-pedagógico deben testimoniar con su “recta doctrina e integridad de estilo de vida”. EFE