El informe preliminar de la Contraloría General de la República (CGR) sobre el Hospital de Clínicas expone un cuadro de irregularidades que va desde la falta de estructura administrativa básica hasta la gestión deficiente de inventarios, almacenamiento y controles internos para medicamentos e insumos de la farmacia.
Desde la administración alegan que medicamentos caducados fueron verificados a tiempo. Fiscalización Especial Inmediata de Contraloría, en tanto, remarca falta de digitalización de inventarios.
La auditoría detalla que más de 2.207 millones de guaraníes en medicamentos e insumos se perdieron por vencimiento, un resultado que se conecta directamente con fallas que la propia institución reconoce.
El reporte arranca con una omisión que condiciona todo el resto del diagnóstico: La Farmacia Central y el Departamento de Suministros Médicos no cuentan con organigrama funcional ni con un jefe formalmente designado. Además, operan con un manual de funciones sin aprobar desde noviembre de 2023.
Esta falta de estructura estaría violando la Ley 7278/2024 y la Ley 7445/2025, que obligan a las instituciones públicas a establecer una jerarquía operativa con responsabilidades definidas.
Según los funcionarios entrevistados por la CGR, no existe autoridad responsable del área, un vacío que la auditoría considera determinante para explicar la desorganización en almacenamiento, distribución e inventarios.
Uno de los hallazgos que destaca con preocupación la Contraloría es que el depósito externo utilizado para guardar medicamentos y descartables no cuenta con habilitación sanitaria de la Dinavisa, pese a que la Resolución 226/2025 exige este requisito para cualquier espacio que almacene productos farmacéuticos.
Este depósito tampoco tiene extintores ni señalización mínima de seguridad. El personal incluso desconoce dónde deberían estar ubicados, incumpliendo normativas del MIC y del INTN. La CGR señala que estas condiciones ponen en riesgo no solo los insumos, sino también al personal y a los pacientes.
Tecnología disponible, pero sin uso. La auditoría observa un contraste llamativo, el hospital tiene un sistema informático operativo, pistolas lectoras de códigos de barras e impresoras, pero solo utiliza estas herramientas para antibióticos. El resto del inventario se maneja de manera manual.
La excusa ofrecida a los auditores, según describe el informe, es la falta de soporte técnico y la ausencia de códigos en los productos. Sin embargo, la CGR verificó que el hospital dispone de la infraestructura necesaria para aplicar controles sistemáticos, como lo exige el MECIP.
La subutilización tecnológica se podría traducir en errores, retrasos y pérdida de trazabilidad, se sugiere en la verificación.
A mano. El Depósito Subsuelo Central registra sus existencias en planillas manuales, sin emplear los formularios oficiales FC-02 y FC-12. Este método contraviene el Decreto 20132/03 y la Ley 1535/99, que establecen la obligación de mantener inventarios actualizados, clasificados y con trazabilidad completa.
Para la Contraloría, esta práctica explica la falta de claridad sobre los movimientos de insumos, las órdenes de entrega y la imposibilidad de establecer alertas sobre fechas de vencimiento.
“Los productos vencidos fueron aislados”. Tras la publicación del informe preliminar, la FCM-UNA emitió un comunicado institucional en el que aclara y contextualiza los hallazgos.
La institución señala que la fiscalización corresponde al cronograma habitual de la CGR y no a denuncias externas. Sobre los vencimientos, sostiene que todos los productos caducados fueron identificados a tiempo, retirados del circuito asistencial y puestos en cuarentena, garantizando que ninguno fuese administrado a pacientes.
Según el comunicado, el 90% de los vencidos corresponden a donaciones y solo el 10% a compras institucionales. La FCM-UNA atribuye los vencimientos a factores logísticos y asistenciales, entre ellos donaciones con plazos de vigencia muy cortos, volúmenes superiores al consumo real, baja rotación de medicamentos especializados, variaciones clínicas en la demanda.
El hospital asegura mantener procedimientos formales de inventario y trazabilidad y afirma que los insumos vencidos se encuentran segregados y en proceso de disposición conforme a normativas sanitarias vigentes.
Además, sostiene que está fortaleciendo sus sistemas de control, revisando protocolos y optimizando la gestión de inventarios, recepción de donaciones, compras y almacenamiento. La FCM-UNA reafirma su compromiso con la transparencia, el uso adecuado de recursos públicos y la mejora continua de sus procesos, se alega.
G. 2.207 millones en medicamentos vencidos se encontraron en los depósitos de las farmacias del hospital.
G. 409 millones en medicamentos comprados por Clínicas llegaron a su vencimiento y se perdieron en la farmacia.